Editorial

Adicción a videojuegos, ¿cómo reconocerla?

por Editorial Coppel

A finales de agosto del 2021 se dio a conocer que China prohibió a los jugadores en línea menores de 18 años jugar entre semana y limitó el juego a solo una hora diaria los viernes, fines de semana y días festivos. ¿La razón detrás de esta drástica decisión? Prevenir la adicción a los juegos […]


A finales de agosto del 2021 se dio a conocer que China prohibió a los jugadores en línea menores de 18 años jugar entre semana y limitó el juego a solo una hora diaria los viernes, fines de semana y días festivos. ¿La razón detrás de esta drástica decisión? Prevenir la adicción a los juegos en línea y proteger el crecimiento saludable de los menores. 


Este mismo año se publicó el primer caso clínico en el mundo de un menor hospitalizado por una grave adicción al videojuego. La revista Psiquiatría Infanto-Juvenil, editada por la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y el Adolescente, describió el caso de un joven de 15 años con grave adicción al videojuego Fortnite que requirió de hospitalización para su desintoxicación.

“No hemos encontrado ningún caso similar en la literatura científica y consideramos de interés dada la gravedad y el abordaje requerido”, destacaron los investigadores. 

¿Existe la adicción a los videojuegos?

La realidad es que la descripción de esta condición es relativamente reciente. En 2013 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) señaló el trastorno del juego por internet en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) como un posible trastorno psiquiátrico que debía ser estudiado; y en 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso el trastorno por uso de videojuegos como una enfermedad mental y lo incluyó en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). Esto causó cuestionamientos por parte de la comunidad científica que planteó la necesidad de que haya mayor investigación para asegurar que estos problemas debían atribuirse a un trastorno. 

El caso recién publicado sobre el joven jugador de origen español, describe que se aisló en su domicilio, rechazaba las interacciones sociales, descuidó su higiene personal, cambió su ritmo habitual de sueño, mostraba escaso interés por su entorno y se ausentaba en su escuela, entre otros comportamientos que preocuparon a su familia. 

Tras su evaluación observaron que la adicción a los videojuegos estaba actuando como una forma de regulación del intenso malestar del menor por el duelo de haber perdido a su madre un año antes, a consencuencia de una enfermedad, aunado a un trastorno ansioso y al incremento de exigencias escolares que no era capaz de afrontar. 

El popular juego Fornite está dentro del tipo de videojuegos denominados masivos (MMORPG: massively multiplayer online role-playing games), los cuales  pueden llegar a tener miles de jugadores conectados simultáneamente interactuando entre ellos en el mundo virtual y, a diferencia de los videojuegos tradicionales, están disponibles todo el día.

“Cabe señalar que el videojuego no supone un problema en sí mismo ya que su uso adecuado puede conllevar unos beneficios a nivel educativo, a nivel social e incluso puede ser terapéutico para algunos trastornos. Sin embargo, las consecuencias negativas apreciadas por uso inadecuado de los mismos son crecientes; hay numerosos estudios que analizan el juego como factor de riesgo para la salud tanto física como mental”

indica el artículo 

Los autores explican que se deben tener en cuenta características como la pérdida de control sobre la actividad, la tolerancia, la pérdida de interés por otras antes placenteras y la interferencia en la vida cotidiana. 

“Existen factores de riesgo a considerar como indicadores de abuso en el consumo de videojuegos: retraimiento social, bajo rendimiento académico, existencia de problemas psicopatológicos (síntomas depresivos, rasgos de personalidad como perfeccionismo u obsesivos o trastornos ya identificados como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y sociofamiliares (sexo masculino, padres trabajadores con escasa posibilidad de supervisión, nivel socioeconómico bajo, estresores externos de su entorno)”, indican.

“También hay señales que deben alarmar al entorno del jugador al inicio del problema: falta de control sobre el tiempo dedicado al juego o seguir utilizándolo incluso cuando hay síntomas y consecuencias negativas. El impacto en los más jóvenes genera un interés crítico, ya que es la época en la que se produce la maduración de la corteza prefrontal (adquisición del control de las funciones ejecutivas de la conducta)”. 

Escala para un diagnóstico

Laura Maldonado-Murciano, quien cursa su doctorado en Cerebro, cognición y conducta, en la Universidad de Barcelona, se especializa en variación de escalas de adicción a videojuegos, herramientas que pueden ayudar a hacer un diagnóstico.

Cuenta que ella es una aficionada a los videojuegos desde pequeña ya que su madre también juega videojuegos. Considera que contar con una escala de diagnóstico puede ayudar a romper el estigma, ya que es muy común escuchar que se diga: “eres un adicto” a alguien que disfruta jugar con videojuegos. 

“En el momento que dejas de hacer tus tareas de la vida diaria es cuando es adicción a los videojuegos. Si tu única pasión es jugar, si tú quieres dejarlo todo para jugar, eso es adicción”, explica. 

Maldonado-Murciano participa en una investigación que está por ser publicada, que presentará los resultados sobre la versión en español de la escala GDT (Gaming Disorder Test), la cual permite a un profesional evaluar si la persona tiene o no adicción a los videojuegos. 

“¿He dejado de lado alguna actividad para jugar videojuegos?¿He tenido dificultad para controlar mi actividad con el juego?¿He tenido consecuencias por jugar a videojuegos?¿He continuado jugando pese a ello?”, pregunta.  

“Es una escala que evalúa, siguiendo los criterios diagnósticos de la OMS, prácticamente igual, lo único que sí que se añade es un ítem de sociabilidad, de ver si te afecta en tus círculos cercanos”. 

El artículo estará disponible este año para todo el mundo, ya que la escala es de acceso libre. 

“Soy partidaria de no diagnosticar solo a través de la escala porque puede ser que la estés contestando en un momento muy concreto de tu vida en la cual puede ser que estés peor o que estés mejor, sino que el profesional evalúe, que sea una herramienta de apoyo que permita la posibilidad de diagnosticar”. 

Si un familiar tuyo presenta comportamientos que te preocupen en relación al uso de videojuegos, lo mejor es acudir con un especialista para que valore la situación. 

Un nuevo trastorno 

El trastorno por uso de videojuegos se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente de “juegos digitales” o “videojuegos”, que puede ser en línea, es decir por internet o fuera de línea.

Se manifiesta por: 

  1. Deterioro en el control sobre el juego (por ejemplo, inicio, frecuencia, intensidad, duración, terminación, contexto).
  2. Incremento en la prioridad dada al juego al grado que se antepone a otros intereses y actividades de la vida diaria.
  3. Continuación o incremento del juego a pesar de que tenga consecuencias negativas. 

El patrón de comportamiento del juego da como resultado una angustia marcada o un deterioro significativo en las áreas de funcionamiento personal, familiar, social, educativo, ocupacional u otras áreas importantes. 

El comportamiento del juego y otras características normalmente son evidentes durante un período de al menos 12 meses para que se asigne un diagnóstico, aunque la duración puede acortarse si se cumplen todos los requisitos de diagnóstico y los síntomas son graves.

Fuente: Trastornos debidos a comportamientos adictivos CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud.

https://icd.who.int/browse11/l-m/es#/http%3a%2f%2fid.who.int%2ficd%2fentity%2f1448597234

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