Editorial

ALCOHOL: LA DROGA MÁS DAÑINA

por Editorial Coppel

Dispara pandemia cifras de consumo de alcohol entre los jóvenes; cuando se desarrolla a una edad temprana, esta dependencia se convierte en una adicción
de la que es muy difícil liberarse.


Durante el verano del año pasado, cuando las autoridades sanitarias impusieron restricciones a la venta de alcohol ante el incremento de casos de Covid-19, Omar “Tato” Balderrama, un activista enfocado en combatir las adicciones entre jóvenes y adolescentes, vio el tamaño de uno de los principales enemigos a los que se enfrenta todos los días: el consumo de alcohol. 

“En los expendios, desde las cinco y media de la mañana aparecieron filas de hasta un kilómetro”, dice el director y fundador de Amor y Convicción A.C., una asociación dedicada a prevenir adicciones entre los jóvenes. 

Las mismas escenas se repitieron en todo el país. Fueron objeto de memes y burlas, pero para Balderrama mostraron una realidad alarmante.  

“Ahí te das una idea de cómo la gente está dispuesta a arriesgar su vida y su familia por la mamá de las drogas: la bebida alcohólica”, señala.

Desde hace siete años, este sonorense de 35 años trabaja en Sonora con jóvenes de secundaria, un grupo importante por dos cosas:

1.– Es el sector de la población cuyo consumo de alcohol en México ha cambiado;

2.- Porque esa es la edad clave para la prevención.

“La dependencia inicia en la adolescencia”, dice el activista, quien también trabaja llevando información a padres de familia y maestros. 

Las largas filas que abarrotaron depósitos y expendios de bebidas alcohólicas durante la pandemia quizá hubieran sido distintas si desde hace años se hubiera actuado con los adultos que reproducen patrones de consumo de alcohol que los exponen al riesgo. 

“De repente te das cuenta que tienes 12 millones de consumidores problemáticos de alcohol, y que si te atreves a restringir el alcohol, se te hace un problema”, apunta Balderrama, autor del libro “El ladrón”, que aborda el tema de las adicciones. 

Romper el ciclo

Las cifras de consumo de alcohol entre adolescentes son las que más incremento han registrado en los últimos años. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes, cuya edición más reciente es del 2014, reportó que 35 por ciento de los alumnos de secundaria y bachillerato habían consumido alcohol en el último año. Un 40 por ciento dijo haberlo hecho de forma excesiva en el último mes.   

“El problema que pasa en México es que cuando se toma, y más en las poblaciones jóvenes, se toma en exceso”

Jorge Villatoro, investigador del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”. 

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, del 2016, muestra que la cifra de jóvenes que a diario consumen alcohol pasó de 0.2 por ciento en 2011 a 2.6 por ciento en 2016

“El alcohol es la droga más preocupante en nuestro país en todos los sentidos, es la que más problemas genera, es la que más gastos en salud requiere”, indica Villatoro, quien encabezó el diseño de la muestra. 

Uno de los fenómenos más preocupantes asociados al consumo excesivo, por sus efectos en la salud física y mental de los jóvenes, es el llamado “precopeo”, que consiste en reunirse a tomar alcohol antes de un evento social.

“En México, casi una tercera parte de la población ha precopeado con el principal objetivo de socializar”, señala un estudio encabezado por la investigadora Marycarmen Bustos, del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”.

Aunque frente a otras sustancias, el alcohol es visto como una droga blanda, el abuso en su consumo tiene consecuencias directas en la salud como:

  • Intoxicación.
  • Enfermedades hepáticas.
  • Comportamientos sexuales de riesgo, que exponen a enfermedades de trasmisión sexual o embarazos no planeados.
  • Accidentes de tráfico, una de las principales causas de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

La tolerancia de las familias y los entornos sociales son facilitadores del acceso al consumo de alcohol y al abuso entre jóvenes. 

“Somos tan permisivos hacia esta droga y se les está modelando a los adolescentes. Tenemos que romper ese ciclo”, indica Villatoro.

Familia y acompañamiento 

Hay tres factores involucrados en el inicio del consumo de alcohol: ignorancia, desinformación y disponibilidad, señala Manuel Serna, especialista en el combate a adicciones en el noroeste del país y pionero en programas de atención para alcohólicos en Sonora. 

La educación y organización de las familias y los grupos sociales es una base para enfrentar el reto de cambiar un modelo de consumo de alcohol que entre los jóvenes es considerado algo “cool”, señal de estar “en onda” o de ser sofisticado. Sin embargo, no se promueven de la misma forma las consecuencias. 

“El costo social y económico de esto es enorme para las familias de las personas con adicciones”   

Manuel Serna

Con una trayectoria de más de 31 años en la atención de trastornos de salud derivados del uso y abuso del alcohol, Serna señala que es muy importante que quienes ya están en un consumo problemático de alcohol busquen ayuda. Pueden acercarse a un grupo de Alcohólicos Anónimos o comunicarse a la Línea de la Vida de la Comisión Nacional Contra las Adicciones. La intervención a tiempo puede salvar vidas.  

El lenguaje popular ha acuñado una serie de nombres para el alcohol: chupe, pisto, vino, trago, copa, drink, shot, chela, bironga, cheve. Su pronunciación puede sonar simpática y dar la idea de que es inofensivo, pero es hora de que se hable también del riesgo que representa para la salud, principalmente entre los más jóvenes. 

5 mitos sobre el alcohol

  • Es mejor enseñar a los niños a beber desde pequeños.

Realidad: La niñez es más sensible a los daños físicos a largo plazo asociados al consumo de alcohol y puede generar problemas de adicción. 

  • Se puede bajar la borrachera rápidamente. 

Realidad: Toma alrededor de tres horas eliminar el contenido de alcohol de dos bebidas. 

  • Las drogas ilegales son un problema más grande que el alcohol. 

Realidad: En la actualidad, el alcohol es la droga más problemática. Es responsable del 10 por ciento de todas las enfermedades en el país. 

  • La cerveza no daña al cuerpo. 

Realidad: Los efectos son los mismos si se toma cerveza o un licor más fuerte.  

  • Si se toma poco, se puede manejar sin riesgo. 

Realidad: Desde la segunda copa, el alcohol altera el sistema nervioso central y afecta la capacidad de respuesta. 

Fuente: Comisión Nacional contra las Adicciones y Secretaría de Salud. (2018). Hablemos de Alcohol, Tabaco y Drogas. Guía para Padres. 

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