Editorial

Ante un divorcio, ¿cómo evitar dañar a los hijos?

por Editorial Coppel

Un especialista nos da cuatro premisas que pueden quitar hasta el 80 por ciento de las afectaciones que los niños pueden tener tras la separación de sus padres.


Tras una separación o un divorcio, para todos los padres lo más importante son los hijos ¿qué tipo de acuerdos deben hacerse para dañarlos lo menos posible? 

Juan Pablo Arredondo, autor del libro “Separación y divorcio, cómo no afectar a tus hijos”, responde esta pregunta dando cuatro premisas que de seguirlas quitarían a los hijos 80 por ciento de las afectaciones que pueden tener por una separación o un divorcio, según calcula con base a su experiencia.

“De estas cuatro premisas con una  le quitamos cerca del 50 por ciento de afectación a los hijos y luego vamos a ponerle en este cálculo aproximado: 10, 10 y 10 por ciento a las otras tres”, indica el psicólogo que ha trabajado 32 años con niños, adolescentes, adultos, parejas y familias. 

“El 20 por ciento restante lo podemos disminuir con todo lo demás que podríamos hablar respecto al tema”.

Arredondo explica cada una de estas premisas:

50%

Poner a los hijos por encima de las emociones de los papás

Un papá o mamá que antepone sus emociones a sus hijos irremediablemente los va a afectar. Por el contrario, si prioriza a sus hijos, sin importar la razón de la separación o el divorcio, los va a proteger de esa afectación. 

Los hijos se afectan más por lo mal que los papás manejan la separación que por la separación en sí misma. Esto es algo que desconcierta a los papás porque creen que se afectaron por la causa, como pudiera ser una infidelidad, pero no, se afectaron por las reacciones negativas de la pareja. 

10%

Estar sanos emocionalmente 

La razón principal por la que se manda al papá y a la mamá a terapia cuando hay una separación o un divorcio es para que estén bien, ya que si ellos están bien, los hijos van a estar bien. En cambio, si los papás no están sanos emocionalmente, así lleven a su hijo al psicólogo, al psiquiatra, pidan apoyo en la escuela o a la familia, no estarán bien. Hay que recordar que la salud mental se enseña y se aprende y no se puede enseñar algo que no se tiene. Además, al estar sanos emocionalmente pueden reforzar la premisa principal.

10%

Papá y mamá deben llevarse bien

Su relación debe contener, por lo menos, dos elementos: cordialidad y respeto. De estos dos para arriba, menos de estos dos elementos, nada. Los papás que logran tener una relación cordial y respetuosa le van a dar a sus hijos un gran regalo de vida, un regalo de salud mental. 

Si algo afecta a los hijos es que sus papás se lleven mal, a pesar de que se hayan separado o divorciado hace 1, 10, 20 o más años. Los papás que creen que sus problemas se quedan entre ellos, no es así, estos van a permear a los hijos y mientras mayores sean los problemas la tensión es también mayor. 

10%

No utilizar a los hijos como espada, escudo o moneda de cambio

Hay que evitar usar a sus hijos para atacar al otro, para defenderse o para obtener algo a cambio: “no lo digo por mí, lo digo por mis hijos”; “si no me das dinero, no los vas a poder ver”; “si no haces esto, te condiciono tu relación con ellos”. 

¿Puerta abierta o puerta cerrada? 

Cuando hay un divorcio o una separación, hay que decidir si ésta va a ser a puerta abierta o a puerta cerrada. 

Juan Pablo Arredondo explica que a puerta cerrada es cuando no entra ni tiene contacto con los hijos dentro de la casa. 

“Llega el papá o la mamá, los recoge en la puerta, se los lleva y los entrega. En la puerta no pasa, no entra, no convive con los niños dentro de la casa”, explica el psicólogo. 

A puerta abierta, continúa, es cuando el papá o mamá con el que no viven puede entrar, a veces puede cenar ahí, llevarlos a acostar o cuidarlos mientras el otro no está. Pero para que esto se dé, debe haber un entendimiento entre los padres tras el divorcio.

“Hay familias en donde de ninguna manera es posible hacer una relación a puerta abierta porque hay gritos, sombrerazos, pleitos, rencores, resentimientos”, advierte. 

En esos casos, indica, definitivamente tendría que ser de puerta cerrada. 

¿Acuerdos rígidos o flexibles? 

Hay que decidir si las separaciones son bajo acuerdos rígidos o flexibles.

“Hay familias que no dan para que sea un acuerdo flexible, porque son tantos los problemas y  las dificultades entre ellos que no se puede”, señala Arredondo. 

Hay ocasiones en que aunque sea el cumpleaños del otro, un festejo familiar importante o el Día del Padre o de la Madre, no pueden ir los hijos porque esos días no les toca de acuerdo al calendario establecido. 

“En ese caso son acuerdos que son completamente rígidos y que tienen que ser muy estrictos”, explica. 

En la mayoría de los casos lo que favorece son los acuerdos flexibles: no me tocan a mí, pero hay una fiesta infantil en donde tú te llevas con la mamá mejor cambiamos los días o les toca estar contigo, pero hoy es el día del padre y se pueden ir conmigo.

“Hay que tener en la medida posible apertura y la posición de los niños por encima de las emociones de los papás”, concluye el especialista. 

Si conoces a alguien o tú mismo estás atravesando por este proceso, pide apoyo y asesórate con un experto, a veces la mediación de un tercero contribuye a resolver y lograr acuerdos.

Cuéntanos si este contenido ha mejorado tu vida

Nota: Las opiniones expresadas aquí son del autor y no necesariamente representan las opiniones de Coppel, su personal o sus colaboradores. El contenido de este sitio web tiene como propósito solamente de proveer información sobre temas de interés general.

LO MÁS LEÍDO
  • 1- Buró de créditos gratis: cómo consultarlo
    VER ARTÍCULO
  • 2- Así puedes salir del Buró de Crédito de una forma segura
    VER ARTÍCULO
  • 3- Coppel te pone en Buró de Crédito: Mitos y realidades
    VER ARTÍCULO