Combustibles limpios

La humanidad enfrenta una amenaza importante por el calentamiento global. Las temperaturas del planeta están subiendo a una velocidad nunca vista. Este proceso es provocado en buena medida por la quema de combustibles fósiles. 

No podemos frenar súbitamente el uso de estos combustibles. Son demasiado importantes para la actividad económica que da sustento a miles de millones de personas. Si hoy prohibiéramos los combustibles fósiles, la humanidad enfrentaría un retroceso de cientos o miles de años. El 9 por ciento de las personas en el mundo viven hoy en pobreza extrema, pero la cifra se dispararía a más de 80 por ciento, similar a la que se tuvo a todo lo largo de la historia y hasta el inicio del uso del carbón como combustible a principios del siglo XIX. El sufrimiento humano sería peor que el producido por el calentamiento global. 

El que no estemos en posición de frenar de golpe los combustibles fósiles, sin embargo, no significa que no podamos tomar medidas para reducir su empleo. La tecnología nos ha ayudado, Lo primero ha sido sustituir el carbón y el combustóleo de las plantas de electricidad por gas natural, Más limpias son todavía la energía nuclear, los generadores de viento y los paneles solares. 

El mundo ha enfrentado muchos retos en la historia y todos los hemos superado. Por eso seguimos siendo la especie dominante del planeta. La inteligencia nos ha salvado siempre. Ahora esta inteligencia nos dice que tenemos que usar energías más limpias. Es así de sencillo. 

Árbitros o políticos

Los dos son necesarios, pero se necesitan personalidades muy distintas para ser jugador o árbitro. Los mejores futbolistas se distinguen por su pasión y agresividad, los mejores árbitros por su frialdad e imparcialidad. Un buen jugador nunca será un buen árbitro, ni al contrario. 

Lo mismo ocurre en la vida pública. Los dos son necesarios, pero la naturaleza de un político es radicalmente distinta a la de un consejero o magistrado electoral. Por eso me preocupa la propuesta del presidente López Obrador para que consejeros y magistrados sean electos por voto popular, como si fueran políticos. 

¿Qué podría prometer en campaña un aspirante a consejero o magistrado electoral? Apoyar a los candidatos de un partido popular. Si se hiciera esto en el futbol, serían electos como árbitros quienes favorecieran a los equipos más populares, como el América o el Guadalajara. Los demás tendrían que jugar siempre ante la desventaja de un árbitro parcial. 

Coincido con el Presidente en que los consejeros y magistrados electorales no deberían ya ser electos por los legisladores, que son leales a un partido. Deberían ser evaluados por jueces y magistrados o por un panel de especialistas. Lo que no debemos hacer es someterlos a un voto popular, porque a todos nos conviene que los árbitros sean realmente justos.

Pensar la guerra

La guerra ha sido una constante en la historia de la humanidad. Los registros históricos señalan que desde un principio las comunidades humanas hicieron la guerra a sus vecinos para tomar control de sus territorios y propiedades o para obtener esclavos. 

Mucha gente piensa que las guerras del siglo XX fueron las más mortíferas de la historia, pero la realidad es otra. El investigador Steven Pinker ha documentado que los conflictos del pasado eran mucho más sangrientos. Es difícil de creer, pero en realidad tanto el número de guerras como los muertos en ellas han venido descendiendo en el mundo. 

Hay quienes piensan que la ONU ha fracasado porque hemos visto desde su creación guerras como las de Corea, Vietnam, Afganistán, Irak, Siria y Ucrania, entre otras. Pero ahora es mucho menos probable que suframos directamente una guerra que en el pasado. Los mexicanos, de hecho, no hemos tenido realmente una desde la Cristiada, en la década de 1920. La Revolución Mexicana, de 1910 a 1917, resultó extraordinariamente mortífera y destructiva en lo económico. Pero México lleva un siglo en paz. Hay que estar agradecidos. 

La invasión rusa de Ucrania nos ha confrontado nuevamente con los horrores de una guerra internacional. Ya no hay forma de justificar esta violencia con argumentos nacionalistas. Las guerras son simplemente inaceptables. La humanidad ya debería haber aprendido a rechazar la violencia como forma de resolver las diferencias. Pero todavía no hemos logrado esa sabiduría. 

Vocación de madre

La vocación de ser madre no ha desaparecido en México. En 2020, el 72.4 por ciento de las mujeres de más de 15 años habían tenido cuando menos un hijo nacido vivo. Son o han sido madres. Es verdad que las mujeres han reducido el número de hijos que tiene cada una, de 2.86 en 1999 a 1.88 en 2019, pero eso no significa que hayan abdicado de su papel como madres. 

Las condiciones de la sociedad mexicana han cambiado de manera dramática en las últimas décadas. Los papeles de mujeres y hombres en la sociedad se han modificado. Los divorcios, por ejemplo, se han multiplicado, al igual que los hogares encabezados por mujeres. Pero esto no ha terminado con el deseo de las mujeres de ser madres. No ha reducido tampoco el amor ni la dedicación de las madres hacia sus hijos. 

Lo que han hecho las mujeres en estos nuevos tiempos es que han multiplicado sus esfuerzos. A sus funciones tradicionales han añadido nuevas responsabilidades. La idea de que las mujeres no podían trabajar, para alcanzar independencia económica, al tiempo que mantenían un buen desempeño como madres, ha caído por tierra. Las mujeres mexicanas han demostrado que pueden hacer muchas tareas a la vez, sin nunca dejar de ser madres entrañables y capaces. 

Las nuevas mamás

Me tocó crecer en una época en que la imagen de las madres en los medios era una combinación de Sara García, la actriz de la perenne cabecita blanca, y una máquina de lavado, aspirado y planchado. Las mamás de hoy no solo son distintas, sino deslumbrantes. Trabajan, hacen labores del hogar, cuidan a sus hijos y dan clases por el cierre de las escuelas por la pandemia. Además, se arreglan y son seductoras; les gusta festejar y divertirse, tanto como a los hombres o más. Están felices y satisfechas de ser mujeres. 

A lo largo de la historia la sociedad ha discriminado a las mujeres, les ha dado un papel secundario, no ha querido reconocer la labor valiosa que realizan en el hogar. Apenas en las últimas décadas la actitud ha empezado a cambiar. La primera razón ha sido la incorporación de las mujeres a la actividad productiva remunerada. La libertad se construye siempre sobre la autonomía económica. También la decisión de reducir el número de hijos ha ayudado. 

Mucha gente se oponía al nuevo papel de la mujer, con el argumento de que perdería femineidad o afecto maternal. Lo contrario ha ocurrido. Las nuevas mujeres independientes son tan femeninas y maternales como las anteriores, pero se han multiplicado y han dado una lección de capacidad. Esas nuevas mamás nos hacen sentir “apapachados”, ¡maravilloso!, pero también orgullosos. 

Generosidad o egoísmo

Los seres humanos somos por naturaleza generosos, pero también egoístas. Cuando una tragedia afecta a nuestros vecinos, salimos a ayudarlos. Cada vez que hay un sismo, los mexicanos no lo pensamos y salimos a ayudar a los damnificados de manera espontánea y generosa. 

También tenemos una parte egoísta que nos impulsa a tener un mejor desempeño económico, a esforzarnos por vencer a nuestros competidores, a proteger primero a nuestra familia. 

Hay quien piensa que la generosidad es clave para acabar con la pobreza, pero la experiencia nos dice otra cosa. Cuando ayudamos, aliviamos por un tiempo los problemas de los demás, y nosotros nos sentimos mejor, pero esto no rescata a nadie de la pobreza. Esto lo saben quienes administran los programas de ayuda a los más pobres. La caridad es un paliativo, el trabajo es la solución. 

La única forma de acabar con la pobreza es construir prosperidad. Esto no se logra con caridad o despojando a los ricos de su patrimonio para repartirlo entre los pobres. Solo la inversión, el trabajo productivo y la educación pueden borrar la pobreza. 

Hay que aplaudir a los seres generosos que reparten recursos a los necesitados. Pero quienes invierten su dinero y generan empleos ayudan más a rescatar a la gente de la pobreza. 

Es el amor

Nos quejamos todo el tiempo de los problemas económicos o políticos, y dejamos de lado el tema fundamental: ¿Tenemos amor? ¿Contamos con una pareja que nos quiera y nos apoye? ¿Tenemos una familia que está ahí para respaldarnos en los momentos más difíciles?

Estamos acostumbrados a celebrar el amor romántico el 14 de febrero, pero es una festividad a menudo cuestionada por su comercialismo, su banalidad, su superficialidad. Quienes la critican, sin embargo, no se dan cuenta de que no hay impulso humano más importante. El amor es la fuerza de vida, la razón de la existencia. 

Es cierto que muchos celebran el amor con regalos, pero no sorprende. No es una invención de los mercantilistas de estos tiempos contemporáneos. Los presentes han sido parte de la expresión de afecto de las comunidades humanas desde un principio. El Homo sapiens primitivo que trataba de seducir a una mujer le regalaba algunos frutos o bayas que había recogido en el camino o quizá alguna concha hermosa. No era un soborno, sino una expresión de amor. 

A lo largo de la historia los humanos hemos expresado también otros tipos de amor con regalos. Los padres lo han hecho con sus hijos, y los hijos con sus padres. No hay nada de malo en ello. Es una acción natural para agradar a quien se quiere. 

Este 14 de febrero podemos celebrar y regalar a quien queremos. No es ceder al comercialismo, sino aceptar la naturaleza del afecto humano. 

Amoroso San Valentín

La celebración del Día de San Valentín se atribuye al recuerdo de un religioso de los cristianos de los primeros tiempos, Valentín de Roma, quien pese a la prohibición del cristianismo por el Emperador Claudio II, casaba a los presos en las mazmorras romanas. El religioso fue detenido y condenado a muerte, pero mientras esperaba su ejecución oró para que la hija de su carcelero, quien era ciega, pudiera ver nuevamente. La joven recuperó la vista y pudo leer un papel escrito que el clérigo firmaba como “Tu Valentín”. Dice también la leyenda que Valentín se enamoró de esta chica. 

Hay muy buenas razones para pensar que la historia es apócrifa, es decir, que no es auténtica ni está reconocida por la Iglesia. Valentín, de hecho, fue eliminado del santoral oficial católico por el Vaticano en 1969. Sin embargo, su nombre pervive en la celebración anual del 14 de febrero por el Día del Amor y la Amistad. 

Éste es un festejo que muchos rechazan por su supuesto comercialismo, pero yo pienso que es una de las celebraciones más positivas del calendario. Si los mexicanos hemos hecho un festivo del Día de los Muertos, no entiendo por qué no deberíamos celebrar el amor, la mayor fuerza de vida. 

Si bien es verdad que muchas veces expresamos nuestro amor el 14 de febrero con un regalo o con una cena, no hay nada de malo en ello. El regalo o la cena es, después de todo, solo una forma de expresar el amor. 

Por lo pronto, me parece positivo que dediquemos por lo menos un pequeño espacio en el mes más corto para festejar al amor. Ahora habría que promover este festejo para celebrarlo todo el año.

Crearse el empleo

Todos queremos empezar el año con buenos propósitos para mejorar. Para muchos esto significa encontrar un empleo que permita conseguir un buen sueldo. Pero los empleos son cada vez más difíciles de conseguir, y los pocos que hay muchas veces pagan una remuneración que no permite sobrevivir a una familia. 

Por eso cada vez más mexicanos están optando por crear sus propios empleos. Efectivamente, millones están creando pequeños negocios que no solo les proporcionan ingresos a ellos mismos sino también a otras personas que trabajan para ellos. No es un proceso fácil. Requiere sobre todo de mucho valor, porque toda inversión productiva es arriesgada, pero ofrece también compensaciones muy importantes, particularmente un ingreso que un empleo rara vez puede dar. 

Quien empieza actividades por sí mismo tendrá siempre la tentación de mantenerse en la economía informal. Siempre es tentador no registrarse en Hacienda y no pagar impuestos, pero esto condena al microempresario a no tener crédito y limita crecimiento. 

Es importante que el gobierno haga más fácil y menos costosa la participación en la economía formal. Pero los microempresarios que se multiplican cada vez en nuestro país deben también darse cuenta que mantenerse en la informalidad los condena a no poder crecer y prosperar.

Contar bendiciones

El Covid-19 reveló la fragilidad del ser humano, la especie que ha dominado el planeta por lo menos los últimos 100 mil años. Es una lección para todos que un microorganismo diminuto, de apenas 200 nanómetros o millonésimas de milímetro, pueda causar un daño tan grande. 

Las epidemias han sido siempre grandes destructoras de vidas y prosperidad. La influenza española mató a 50 millones de personas en 1918-19, más que los 22 millones de la Primera Guerra Mundial. La peste bubónica del siglo XIV acabó con entre 75 y 200 millones en un momento en que la población del mundo era de 350 millones. La viruela que llegó a América con la Conquista española mató a más de 50 millones de indígenas. 

Pero hay una diferencia. La ciencia ha avanzado de manera importante. El Covid-19, que se reportó por primera vez el 31 de diciembre de 2019, se extendió en unos cuantos meses a casi todos los países, pero en un tiempo también extraordinariamente corto los científicos identificaron su código genético y empezaron a desarrollar vacunas y medicamentos. 

Hoy tenemos que contar nuestras bendiciones y ver hacia el futuro. No importa qué tan poderosos seamos, tenemos que aprender a vivir con mayor respeto a la naturaleza y entender que las enfermedades no han desaparecido ni van a desaparecer.

Año de rebote

Este 2021 ha sido un año de rebote para México, pero de maneras muy distintas. Ha sido de rebote económico, porque después de la profunda caída de 2020, este año hemos tenido un alza en la producción y en las ventas. Es un rebote más que una recuperación amplia, cierto, pero es mejor un rebote que seguir cayendo. Hemos tenido también un rebote en salud, pero la segunda y tercera olas de la pandemia de Covid-19 nos han recordado que no podemos bajar la guardia. 

Hemos podido comprobar la resistencia de nuestro México. A pesar de los problemas enfrentados, nuestro país ha demostrado una vez más que ni se acaba ni se rinde. Es cierto que este ha sido un año muy duro para las familias afectadas por los problemas económicos y de salud, pero es claro que los mexicanos somos recios y reacios a rendirnos. 

Para el próximo año se espera que una vez más crezca la economía, aunque no con el vigor de este 2021. Esperamos también que, con el incremento en el número de personas vacunadas, podamos por fin sentir una mejoría ante el azote de la dramática pandemia. Ya hemos visto que nuestro país puede recuperarse de los peores momentos, aunque solo sea de rebote.