Editorial

Azúcar, ¿sabes cómo actúa en tu organismo?

por Editorial Coppel

Por sí sola no es mala, pero en exceso sí. Lo ideal es encontrar el balance.


Después de la comida, para acompañar el café, o simplemente como una forma de “reactivarse”, las frutas, golosinas, refrescos y postres proporcionan el placer y la energía que a veces nos hacen falta. 

Aunque el “gusto dulce” es uno de los más populares, y consentirse de vez en cuando con este tipo de alimentos es bueno, e incluso necesario para funcionar, es indispensable conocer los límites y recomendaciones en torno al consumo de azúcar, pues en México, el exceso en su ingesta se relaciona con un alto porcentaje de diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares. Y encima de todo, su sabor incluso se considera adictivo. 

¿Qué son y dónde están los azúcares? 

Los azúcares son un tipo de carbohidrato. Son compuestos calóricos y de sabor dulce que se encuentran en la naturaleza, incluidas las frutas, verduras, miel, leche, explica la nutrióloga clínica Andrea Fraga. 

Se clasifican en : 

  • Monosacáridos (una molécula): glucosa, fructosa, galactosa.
  • Disacáridos (dos monosacáridos unidos entre sí): sacarosa (azúcar de mesa), lactosa (azúcar de la leche), maltosa (azúcar de malta).
  • Polisacáridos (más de 10 monosacáridos unidos entre sí): almidón.

Dulce adicción 

Más allá de su sabor agradable, los azúcares tienen una función vital en nuestros cuerpos. 

“La glucosa es el combustible que el cerebro, órganos y músculos necesitan para funcionar y realizar las actividades del día a día. Digamos que es la energía inmediata para nuestras células”, destaca la especialista, asesora en diabetes. 

“Los azúcares que provienen de la naturaleza, como frutas, verduras, leche o miel de abeja pura, y no los que se producen comercialmente, sí son una buena fuente de energía que además aporta vitaminas, minerales y/o fibra”. 

Andrea Fraga

El problema es, advierte, no sólo el consumo excesivo, sino los azúcares añadidos que se encuentran en productos procesados, contribuyen al color, sabor y volumen en productos horneados y carnes, y abundan en las dietas de los mexicanos y mexicanas. 

“Estos azúcares se agregan a los alimentos porque proporcionan funciones además de dulzura. Muchos alimentos de bajo costo traen esos azúcares incluidos y, por ende, los mexicanos pudieran estar consumiendo más azúcar del que su cuerpo necesita”, dice Fraga. 

El azúcar añadido además es adictivo, comenta la nutrióloga, ya que libera opioides y dopamina en nuestro cuerpo. La dopamina es un neurotransmisor clave en el “circuito de recompensa”, lo que significa que al consumir este tipo de azúcares, aumenta la dopamina y se siente placer o “subidón de energía”, un efecto similar al de ciertas drogas.

La dosis perfecta 

En años recientes, la Organización Mundial de la Salud publicó las nuevas directrices en torno al consumo de azúcar, sugiriendo que no superará el 10 por ciento del consumo calórico diario de una persona (basado en una dieta de 2 mil calorías), y que consumir menos de ese porcentaje traería beneficios agregados a la salud. Esto sería equivalente a no más de 50 gramos de azúcar en una persona adulta (dos cucharadas y media) y menos de 25 gramos en niños y niñas (una cucharada y un cuarto).

Con eso en mente, ¿cuál es el punto medio o medida sana en el consumo del azúcar?

“Lo que se recomienda disminuir es el consumo de azúcares añadidos o comerciales. Existe una fuerte evidencia que sugiere que un consumo elevado de azúcares añadidos está asociado con riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes, obesidad, algunos tipos de cáncer y caries dentales”  

Andrea Fraga

La adicción al azúcar, aclara la especialista, sólo se relaciona con la cantidad que se ingiere.

“Mientras más se consuman azúcares añadidos más adictos seremos”, afirma.

Por salud, toma nota 

Disminuir el consumo de azúcar es el primer paso para prevenir o evitar enfermedades crónico degenerativas. Algunos consejos para lograrlo son: 

  • Comer lo más natural posible. No basar la alimentación en productos procesados. 
  • Reducir la cantidad de bebidas endulzadas con azúcar o edulcorantes (toda sustancia, natural o artificial, que sirve para dar sabor dulce). Preferir agua natural o mineral. 
  • Limitar o disminuir el consumo de postres, dulces, galletas, pan dulce (sobre todo, procesados). 
  • Elegir formas sin azúcar o sin azúcar añadida en mermeladas, frutas enlatadas, salsas, aderezos. 
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Nota: Las opiniones expresadas aquí son del autor y no necesariamente representan las opiniones de Coppel, su personal o sus colaboradores. El contenido de este sitio web tiene como propósito solamente de proveer información sobre temas de interés general.

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