Compartir: valioso a cualquier edad

Sharing is caring!

Es una actividad que usualmente se relaciona con la infancia: compartir juguetes, dulces, crayones, y por lo tanto, no suele identificarse como uno de los pilares de la sociedad; sin embargo, lo es.

En los últimos meses, la pandemia ha obligado al mundo a confinarse como nunca antes, y esto ha implicado compartir no sólo cosas sino espacios: la sala, el baño, la cocina, y a veces no es tan fácil lograrlo. 

Si bien, es cierto que compartir es un valor esencial que debe enseñarse desde la niñez, en ocasiones no se dimensiona la importancia que ésta puede tener en la formación del adulto y su desarrollo social.

De acuerdo con el estudio “La Ciencia de la Empatía”, publicado en 2017 en la revista académica Journal of Patience Experience, compartir es la base que fomenta la empatía, un valor que juega un papel social crítico, ya que permite el intercambio de experiencias, necesidades y deseos entre individuos, dando pie al resto de las interacciones sociales.

En el pasado, algunos expertos consideraban que la empatía no podía ser enseñada; sin embargo, hoy los pedagogos afirman que aprender a compartir a temprana edad es un paso significativo hacia el desarrollo de este valor.

Contrario a lo que se podría pensar, enseñar a compartir no es tan sencillo como parece, afirma la pedagoga Ayten Istiroti, certificada por la Asociación Montessori Internacional.

“El adulto es quien debe fomentar el compartir”, comenta, “Es algo que se enseña como ejemplo no como norma. Los niños son esponjas que absorben todo lo que observan y si en casa no se comparte, difícilmente el niño lo va a replicar”.

La intensa convivencia actual en distintos ámbitos puede causar roces, principalmente entre familias, pero también son compañeros de trabajo o amigos, y ante esto el ejercicio de la empatía resulta primordial. 

Según la especialista con más de 20 años de experiencia en educación, compartir implica mucho más que dar algo material, ya que al poner las propias necesidades en un segundo plano se desarrolla un profundo interés por el otro.

“Compartir algo o un espacio nos habla de una validación y valoración del otro, de la comprensión de sus necesidades y entendimiento de sus emociones. Cuando compartes estás proporcionando tiempo, escucha, y apoyo moral, no es sólo lo físico”, explica Istiroti. 

Dejar a un lado el egoísmo puede ser tal vez la mejor enseñanza de esta pandemia, pues involucra un crecimiento personal que difícilmente podría alcanzarse en otras condiciones.

Si no puedes hacer uso de un espacio o elemento en el instante en que lo deseas ¿qué vas a hacer al respecto? Lidiar con la frustración y aprender a valorar las necesidades de otros son características que definitivamente te ayudarán no sólo en tu desempeño social sino también en el profesional.

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Editorial Coppel

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