Editorial

Cuando sale peor el “remedio” que la enfermedad

por Editorial Coppel

Antes de pensar en adquirir cualquier tipo de medicamento sin la asesoría de un especialista debes tomar en cuenta estos puntos.


Con la llegada del Covid-19, la forma en que vivimos e interactuamos con otras personas cambió drásticamente. Ante esta nueva forma de vida, no solo los sistemas de salud evidenciaron fallos, también la manera en la que las personas atienden sus enfermedades, padecimientos y condiciones crónicas revelaron muchas malas prácticas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la automedicación como la selección y el uso de los medicamentos por parte de las personas, con el propósito de prevenir, aliviar o tratar síntomas o enfermedades leves que ellas mismas puedan identificar. 

Pero esta práctica es una de las peores formas de atender cualquier tipo de malestar, por más leve que éste sea. La OMS también señala que más de la mitad de los medicamentos a nivel mundial se prescriben, dispensan o venden de manera inapropiada y que alrededor de la mitad de las personas que tiene acceso a ellos no los toma correctamente.

Sergio Alberto Mendoza, médico y académico de la UNAM, precisa que de ninguna manera una persona debería tomar la decisión de ingerir medicamentos de cualquier tipo, sin la supervisión de un médico. Comenta que existen tres momentos en los que el médico debe acompañar al paciente, por más simple que sea el malestar: 

  • Revisión de síntomas e historial clínico.
  • El diagnóstico para proceder a recetar un medicamento.
  • Supervisión de que dichos fármacos no tengan reacciones negativas en la salud del paciente.

“Si en un momento dado tenemos un padecimiento que pudiese ser crónico, en el que solamente estemos tratando de aliviar la sintomatología general, sin buscar la causa de la enfermedad, lo único que podemos provocar es enmascarar una enfermedad de base” dice el experto.

Existen medicamentos que pueden provocar malestares que pongan en riesgo órganos de sistemas completamente ajenos al que se está tratando, también hay analgésicos y antibióticos capaces de provocar diarreas y malestares estomacales, que puedan confundir aún más a la persona que recurre a la automedicación.

“Hay interacciones farmacológicas que los pacientes no conocen, aunque se trate de medicamentos comunes como analgésicos o antigripales, en donde ya se han registrado intoxicaciones o cuadros de presión alta o gastritis por la mezcla indebida de dos o más medicamentos de venta libre”.

Sergio Alberto Mendoza

En México existe la costumbre de combinar medicamentos sin supervisión médica, aun cuando ya se visitó a un especialista. Se tiene la idea -errónea- de que se puede apoyar la acción de la fórmula brindada por el experto. Así, se agregan medicamentos de uso común o se mezclan con otras sustancias de la herbolaria tradicional, misma que también debe tener un registro y autorización médica.

Además del desperdicio de medicamentos que producen las malas prácticas relativas a la automedicación, como el consumo adictivo de fármacos controlados, la aplicación errónea de medicamentos o los autodiagnósticos puede generar resistencia a ciertos fármacos, algo que impedirá una futura atención a problemáticas que sí los requieran.

Antes de pensar en adquirir cualquier tipo de medicamento sin la asesoría de un especialista, es necesario tener en cuenta que:

  • No  se debe ingerir ningún medicamento que necesite receta sin que haya sido prescrito por el médico. Es el médico el que debe diagnosticar la enfermedad e indicar al paciente el tratamiento que considere más indicado. 
  • En el caso de los medicamentos que son publicitados en medios de comunicación, es necesario  pedir siempre consejo al farmacéutico.
  • El tiempo de uso de los medicamentos que no requieren receta debe ser razonable y solo para atender malestares simples y poco ocasionales. Si los síntomas continúan o el estado empeora, hay que dirigirse a un médico.
  • Hay que informar siempre al médico sobre todos los medicamentos que se toman o se han tomado, sobre todo si han sido prescritos por otro profesional (incluidos tés, plantas medicinales, complementos alimenticios, homeopatía, etc.).
  • Bajo ninguna circunstancia se debe ingerir alcohol cuando se están tomando cualquier tipo de medicamentos.

Por último, el académico de la UNAM precisa que la única manera de acortar el malestar que produce una enfermedad, es tener el diagnóstico adecuado y saber el historial clínico de un paciente para conocer cuál será el medicamento y la dosis más efectiva para atender su problema.

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