Opiniones

El voto y la participación ciudadana

por Editorial Coppel

La Credencial para Votar, esa gran herramienta que nació en 1991 y es esencial para ejercer un derecho fundamental: el voto.


La credencial para votar

Nos acompaña todos los días en el bolso o la cartera y es ya un símbolo nacional. Es el símbolo de la libertad que tenemos de elegir a nuestros representantes y también una forma de demostrar nuestra identidad como mexicanos. 

Se trata de la Credencial para Votar, esa gran herramienta que nació en 1991 y es esencial para ejercer un derecho fundamental: el voto.

“Puede parecer un acto mínimo, incluso mecánico, pero es el medio para tomar decisiones políticas de la mayor relevancia”, señala el periodista José Luis Gutiérrez Espíndola en su libro “El voto: herramienta de la vida democrática”, publicado en 2016 como parte de la colección Árbol, del Instituto Nacional Electoral. 

“Dar al voto el lugar que merece no implica abogar porque los ciudadanos se conformen con simplemente votar y luego irse a sus casas a esperar las siguientes elecciones. Hay que promover otras formas de participación ciudadana de manera que tengamos una democracia viva”, indica el autor en el texto.

Además, la credencial para votar es tan importante que hoy es también la principal identificación oficial de los mexicanos y mexicanas.

“Si uno va a inscribir a sus hijos a la escuela, si uno va a un banco, si uno va a pasar la seguridad en el aeropuerto lo que le piden a uno es la credencial de elector con fotografía, ¿por qué?, porque se ha convertido de facto en la cédula de identidad ciudadana”, indica en entrevista el político y académico José Woldenberg.

De 1996 a 2003 Woldenberg fue el primer consejero presidente ciudadano del IFE, que en 2014 se convirtió en Instituto Nacional Electoral.

Este órgano nació en 1990 justamente para proteger el derecho al voto, indica el analista político Carlos Castillo López, tras la polémica elección de 1988 en la que ganó la presidencia Carlos Salinas de Gortari. 

“El gran logro es precisamente hacer valer el derecho ciudadano al voto”, señala Castillo López.

En 1996 el Congreso reforzó su autonomía e independencia. 

“Paulatinamente ese instituto logró que todos los mexicanos supiéramos que las elecciones son la mejor fórmula para decidir entre diferentes opciones quién nos debe gobernar y quiénes deben estar en los cuerpos legislativos”, reflexiona Woldenberg.

Los resultados están a la vista con la participación cívica que ha generado la alternancia.

“Hemos visto fenómenos de alternancia prácticamente en todos los niveles. En el nivel federal, en el nivel estatal, en los municipales; hemos visto composiciones diversas de los congresos locales, del Congreso federal”, puntualiza Woldenberg.

“Y, ¿quién decide quién gobierna? Pues los ciudadanos votando”.

El valor de participar

La participación ciudadana es fundamental en los procesos electorales pues es uno de los grandes valores de la democracia, comenta Castillo López.

Y esa participación se logra con un esfuerzo formativo desde educación básica, con pedagogía democrática que refuerce valores como la importancia de votar, pero también de dialogar y generar acuerdos.

“Yo asumo que tengo derecho a decir lo que quiero, pero que el otro también tiene derecho a ser escuchado y que además tiene derecho a tener razón”, expresa el analista político. 

“El punto del diálogo no es sólo hablar, también construir acuerdos. Ésos son valores de la democracia: la pluralidad, la diversidad de opiniones”.

Ir a votar o ser funcionario de casilla por un día no sólo nutre la democracia y la participación civil, también construye el tejido social, recalca Woldenberg.

“Es una experiencia muy bonita porque llega uno ahí, se sienta con otros vecinos, ve cómo llegan los representantes de los partidos, en algunos casos observadores electorales, ve cómo se desarrolla la jornada electoral. Es realmente una jornada cívica muy buena que nutre mucho a quienes participan en ella”, comenta el primer consejero presidente del IFE.

Otras formas de participar se dan integrándose partidos políticos y organizaciones civiles que con sus diagnósticos y propuestas enriquecen el debate público, agrega.

“Todo eso va construyendo un tejido social no solamente interesante sino importante”.

El sólo hecho de vivir hoy una pluralidad política debe llenar de orgullo a mexicanos y mexicanas, menciona Castillo López.

“Es algo que nos tiene que dar mucho orgullo porque permite que nuevas alternativas se presenten”, indica. “Permite poder participar como ciudadanos en los distintos espacios donde se ejerce y se vive la democracia”.

Participación activa

La participación ciudadana se refuerza al:

– Votar en los comicios electorales

– Motivar a niños y niñas a las consultas infantiles y juveniles.

– Enseñar en las aulas los valores de la democracia como el diálogo, la pluralidad de ideas, y el apego a la legalidad.

– Participar como funcionario de casilla.

– Conocer a los representantes populares.

– Participar en una organización civil o instituto político.

Próximas jornadas:

2023: Elecciones para las gubernaturas de Coahuila y el Estado de México.

2024: Elección presidencial, renovación total del Congreso y 30 entidades federativas tendrán elección en alguno de sus poderes estatales o municipales. 

“Mediante el voto, la ciudadanía elige a sus representantes y gobernantes, por eso debemos seguir contando con una autoridad autónoma y confiable como el INE, que organiza las elecciones sin intervención del gobierno”.

Adriana Favela, consejera electoral del INE. 

Héroes democráticos

La importancia del INE radica en que no se levantó de la noche a la mañana con una varita mágica. 

Requirió del diálogo de múltiples héroes democráticos, expresa Castillo López.

“Ya no es el heroísmo del que se envuelve en la bandera y se avienta del Castillo de Chapultepec, sino del que entiende su momento, del que actúa por la vía legal, el que actúa por la vía pacífica, el que entiende el pluralismo: no es sólo para que ganen los míos, sino para que podamos convivir todos”, menciona el analista político.

Personajes como Cuauthémoc Cárdenas, Manuel Clouthier, Heberto Castillo, Porfrio Muñoz Ledo, Ernesto Ruffo, Gilberto Rincón Gallardo, Fernando Canales, entre otros, lograron generar esos equilibrios necesarios para llegar al consenso.

“Imagínate en todo lo que tuvieron que coincidir esa primera generación de personas que lograron ponerse de acuerdo para constituir el INE. Coincidían en que hacía falta que fuera la ciudadanía la que vigilara, la que organizara las elecciones, que fuera apartidista, que tuviera un marco legal, que fuera nacional, que tuviera una autoridad”, señala Castillo López.

Tras su creación el primer proceso que organizó el IFE fue el de 1997, de diputaciones federales y fue la primera vez que el PRI perdió la mayoría en el Congreso.

Un árbitro eficaz

Como árbitro electoral, el INE le puede caer mal a alguno o a todos.

“Es al que le chiflamos, el árbitro no está para caer bien, el árbitro está para incomodar, pero es un árbitro con legitimidad, fruto de un consenso entre partidos”, dice Castillo López.

Y ha demostrado ser un organizador y árbitro eficaz en el proceso electoral, expresa Woldenberg.

“Creo que el IFE y el INE han demostrado de manera rotunda que son capaces de asimilar el resultado que sea, beneficie a A, beneficie a B, beneficie a C”, comenta.

“Al INE lo que le interesa es que el proceso electoral corra bien y que el día de las elecciones los ciudadanos acudamos a las urnas.

“Al INE no le ha importado quién es el ganador, quién es el perdedor” señala Woldenberg.

Por dar un ejemplo, en tres de las últimas cuatro elecciones presidenciales ha ganado la oposición.

“Eso quiere decir que el INE, antes IFE, ha podido asimilar sin ningún problema triunfos del PAN, del PRI, de Morena, y eso lo sabemos todos, y eso es un gran capital político para los mexicanos”.

Su gran legado

El gran legado del INE, expresa el analista político Castillo López, es generar certidumbre.

“Generar certidumbre, generar legalidad y generar institucionalidad, ¿a qué?, a la representatividad de la ciudadanía, a la libre expresión de la ciudadanía sobre quién debe gobernar”.

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