Editorial

Gordofobia o la discriminación por sobrepeso

por Editorial Coppel

Hay un tipo de discriminación de la que casi no se habla pero que lastima a muchas personas: la “gordofobia”.


A pesar de que hoy existen movimientos sociales que promueven la importancia de aceptar y aceptarse incluso con sobrepeso, lo cierto es que a quienes no tienen una talla o una imagen “ideales” se le sigue señalando, criticando y discriminando.

De acuerdo con Eva María Trujillo, doctora especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria, la “gordofobia” u “obesofobia” son términos que se usan de manera coloquial para referirse a una discriminación o juicio negativo contra una persona basados en su peso o forma corporal. 

“En casos muy extremos, podemos oír discursos de odio o hablar de este concepto como un tipo de violencia”, advierte la directora y cofundadora de Comenzar de Nuevo A.C., asociación dedicada a la educación, prevención y tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria.

Este tipo de discriminación, agrega, parte de suposiciones, prejuicios y mitos respecto a los hábitos que se asumen de una persona por el hecho de tener un peso por encima del socialmente aceptable. Y se presupone que esa forma corporal responde a una falta de autocuidado o a una pobre fuerza de voluntad.

“En realidad el peso de una persona es un factor que tiene influencias de tipo biológicas y genéticas que interactúan de una forma muy compleja”.

Eva María Trujillo

La experta puntualiza que este tipo de discriminación cobró fuerza a principios del siglo 19, particularmente en los Estados Unidos, en donde la gordura se consideraba evidencia de inmoralidad e inferioridad racial. 

“En la actualidad se nos inculca a evitar estar gordos o en sobrepeso. Lo que está en juego es evidente: se privilegia la delgadez y se estigmatiza la obesidad”, comenta la ex presidenta de la Academy for Eating Disorders.

Hablando de la importancia de la salud mental y de convertirnos en sociedades incluyentes, la especialista señala que es urgente eliminar el estigma asociado con la obesidad, empezando por reconocer que el índice de masa corporal (IMC) ampliamente utilizado, es una medida poco efectiva para su medición y que los cuerpos grandes no siempre implican problemas de salud.

“Hoy sabemos que la correlación que hay entre peso y salud es solamente eso: una correlación más no una causalidad”.

HOY HAY MÁS ACEPTACIÓN… ¿O NO?

Actualmente pareciera que hay una actitud más abierta por parte de las personas con sobrepeso a aceptarse tal como son, sin embargo, la imagen delgada sigue siendo no sólo un modelo a seguir sino un requisito para ser mejor visto y aceptado en la sociedad.

“Aunque ha habido mucho avance en el tema y se ha estado trabajando mucho desde muchos frentes para lograr introducir conceptos de ‘diversidad corporal’ en lo cotidiano, la realidad es que se reciben muchas críticas y señalamientos negativos cuando una persona con un peso diferente al idealizado expresa su ‘amor propio’ y no es sino hasta que hay cambios en su peso o imagen que los medios de comunicación y la sociedad lo visibilizan”. 

Un ejemplo muy claro, dice, es la gran difusión que se da a los artistas que bajan mucho de peso y, como se vuelven noticia, reciben elogios que se centran en el amor propio, sin embargo, no hay comentarios ni reflexiones más allá de eso.

Éste fue el caso de la cantante Adele.

“El día de su cumpleaños prácticamente no había un solo comentario que no se refiera a su figura y su baja de peso. Al parecer, su talento inigualable, el que nos conquistó sin importar su peso, pasó a un segundo lugar”. 

Lo anterior representa un riesgo porque si la cantante gana el peso perdido estaría sujeta a juicios condenatorios.

“¿Cómo se sentirá Adele ahora con toda esta celebración por su “fuerza de voluntad”, su cuerpo, su peso? ¿Cómo se irá a sentir si ese peso regresa?”, cuestiona Trujillo.

La doctora, quien es Profesor Clínico Tec Salud, señala que tallas que en otras épocas eran consideradas normales, y hasta deseables, hoy son catalogadas como tallas grandes o sobrepeso.

“Se ha tratado de disfrazar el mensaje detrás de esta supuesta aceptación al sobrepeso, pero la realidad es que se sigue idealizando que una persona sea delgada y se sabe que tiene más ventajas en diversas áreas de la vida”. 

Eva María Trujillo

“Seguimos siendo una sociedad que tiene excesivamente internalizado un ideal de belleza delgado y se manifiesta de diversas maneras, a veces en formas sutiles como el hecho de usar la palabra gorda/gordo como un insulto”. 

EL ROL DE LAS REDES 

Las redes sociales tienen una influencia constante en cómo nos sentimos con nosotros mismos y los mensajes que recibimos del mundo. 

Trujillo asegura que existen numerosos estudios correlacionales y experimentales que han ligado la exposición al ideal de delgadez en las redes sociales con insatisfacción corporal, internalización de la figura ideal y la alimentación disfuncional entre las mujeres. 

“Aproximadamente el 69 por ciento de las niñas de primaria reportan que las imágenes les influencian en su concepto de cuerpo ideal”. 

Eva María Trujillo

Una sociedad con tendencia a la gordofobia es una sociedad que puede recurrir al bullying o ‘body shaming(burlarse de alguien por la apariencia de su cuerpo) con facilidad, y eso lo vemos a todo momento en las redes sociales, cuando se hacen comentarios hacia una persona basados en su imagen y forma corporal, sin conocer absolutamente nada del contexto de la persona, y cómo seguimos dando excesiva importancia y basando nuestros halagos en el peso de las personas para considerar su apariencia como deseable”.

El engancharse en estas conductas, agrega, puede ser un disparador biológico para las personas predispuestas biológica y genéticamente a un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), especialmente cuando el uso de dietas restrictivas inicia antes de la pubertad.

ALIMENTAR LA AUTOESTIMA

La autoestima es un concepto muy complejo que depende de múltiples factores y que se empieza a formar en la niñez.

“Las niñas desde edades tan pequeñas como dos años, pueden perfectamente reconocer su cuerpo en el espejo; y desafortunadamente unos pocos años más tarde ya se encuentran inconformes con lo que ven”. 

Por eso, afirma, es importante que trabajemos con nuestro propio estigma del peso y podamos transmitir a los menores una relación de neutralidad corporal hacia su cuerpo, que les permita apreciarse como seres humanos a través de sus cualidades.

“El permitir a los menores vivir su relación con su cuerpo desde la funcionalidad, establecer una relación sana con la comida y tener actividad física regular centrada en el autocuidado y la diversión y no como un método de control de la imagen son estrategias para nutrir una buena relación con uno mismo y, por lo tanto, cimentar una autoestima adecuada”, concluye la especialista. 

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