Tecnología

Impresoras 3D: todo lo que debes saber sobre la nueva tecnología doméstica

por Guillermo Santamaría

Encuentra todo lo que debes saber sobre la nueva tecnología doméstica de impresoras 3D


La tecnología está llevando los límites a lugares impensados con el fin de poder satisfacer nuestras necesidades. Ciertos artículos de uso común, como la impresora, continúan evolucionando para ofrecer nuevas soluciones y para poder facilitar la vida diaria. 

No es raro encontrar una impresora en las casas, oficinas y escuelas. Pero, ¿alguna vez te imaginaste una impresora 3D en todos estos lugares?. Parece algo del futuro pero en realidad ya está al alcance de todos nosotros. Aquí te vamos a contar para qué sirve, cómo funciona e intentaremos contestar todas las posibles dudas que tengas.

Conociendo la tecnología del futuro

Si bien en la actualidad las impresoras 3D por lo general suelen ser utilizadas en ámbitos profesionales su desembarco de esta tecnología para el uso doméstico será cada vez más frecuente.

Genera mucha curiosidad saber la función y cómo se pueden usar en el día a día. Las impresoras 3D permiten crear formas y piezas complejas que serían difíciles de lograr con métodos convencionales. Por esta razón, son grandes aliadas de los arquitectos y diseñadores. Pero el uso cotidiano de estas puede llegar a hacer ahorrar mucho tiempo y dinero. Para darte una idea, en una oficina se puede utilizar para crear copias de llaves de cajones, archivos y despachos, topes para puertas y piezas para reparaciones de aparatos. Mientras que en una casa puede servir para hacer repuestos y arreglar cosas rápidamente; se pueden diseñar objetos decorativos, gadgets y accesorios; y también para uso recreativo y de ocio. Además, por supuesto, es muy útil a la hora de estudiar, tanto para recrear elementos como a la hora de armar maquetas o trabajos que de otra manera serían muy difíciles de armar. 

¿Cómo funcionan las impresoras 3D?

Para poder utilizar una impresora 3D es necesario tener un archivo de diseño 3D digital. Ese documento contará con toda la información necesaria para que el dispositivo se encargue de darle ‘vida’. Tendrá el tamaño, volumen y dimensiones indicados en el archivo.

Por lo general, el archivo de diseño se corta en capas delgadas que son enviadas a la impresora, la cual va a ir colocando una capa de impresión sobre otra hasta finalizar el proyecto.Dependiendo del tamaño de la impresora y del tipo de tecnología de la misma podrá ir variando el proceso de impresión.

Si te pones a pensar la gran variedad de piezas que puedes llegar a imprimir es inmensa, por no decir infinita. Hoy en día se usan comúnmente para crear prótesis médicas. Además, en el diseño industrial y la arquitectura es muy útil para crear piezas o componentes que se van necesitando en los diferentes procesos. En un futuro no muy lejano las podremos usar para crear elementos del hogar o herramientas que nos hagan falta en nuestra vida cotidiana.

Un poco de historia…

En el imaginario colectivo tenemos instalado que las impresoras 3D son un invento de los últimos años, pero la realidad es que fue en 1976 cuando se desarrollaron los primeros equipos y materiales de construcción para la impresión en 3D. Cinco años después, en 1981, Hideo Kodama inventó dos métodos de fabricación AM de un modelo de plástico tridimensional con un polímero fotoendurecible.

En 1984 se definió un sistema para generar objetos tridimensionales mediante la creación de un patrón del objeto a formar que dio lugar al formato de archivo STL, el cual se continúa utilizando hoy en día para la impresión 3D.

Fue en 1992 que se creó la primera máquina de impresión 3D de tipo SLA con la cual un láser ultravioleta iba solidificando un fotopolímero capa por capa para crear objetos tridimensionales. Ya casi terminando la década, en 1999, la impresión 3D ayudó a la medicina regenerativa a conseguir imprimir órganos y tejidos.

En 2006 se construyó la primera impresora tipo SLS (sintetización de láser selectivo). Dos años más tarde, apareció la  primera impresora capaz de replicar sus propios componentes, lo que permitía construir impresoras idénticas o piezas de repuesto.

En el año 2011 los ingenieros de la Universidad de Shouthampton diseñaron un avión no tripulado impreso en 3D. Ese mismo año, se creó la primera carrocería de un coche 3D y algunas piezas de joyería en oro y plata.

Hoy en día las impresoras 3D son utilizadas para crear implantes dentales, prótesis de huesos, material sanitario y piezas claves para los arquitectos e ingenieros. 

Se espera que en un futuro no muy lejano la impresión 3D pueda colaborar en reducir el hambre en el mundo, a reducir en gran medida con el problema habitacional que existe en el planeta y a facilitar la vida cotidiana de todas las personas.

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