Editorial

La negación: un problema que agrava las adicciones

por Editorial Coppel

El principal problema de las adicciones: la negación


José consumía drogas desde la adolescencia. En su casa todos lo sabían, pero nadie decía nada. En su caso, como en el de muchos, lo que complicó su situación y permitió que su adicción creciera fue que sus padres no quisieran reconocer a tiempo el problema.

Los papás de José no son un caso aislado. Hay muchas familias que caen en la negación cuando un integrante está viviendo un problema de adicción. ¿Por qué pasa esto?

Una de las reacciones más comunes ante el consumo de sustancias es la negación, definida por la Clínica Mayo como un mecanismo de afrontamiento que genera un lapso de tiempo para desarrollar adaptación ante situaciones inquietantes.

La negación forma parte del proceso natural del ciclo de asimilación de cualquier tipo de problemática que envuelve al ser humano. 

“Ayuda a despejar dudas simples y a veces absurdas sobre los estigmas que giran en torno a una situación”, explica Karen Torres, coordinadora del área clínica de Comunidad Sinaí, en Culiacán.

El riesgo de no aceptar

Cuando un menor de edad pasa a ser adicto a alguna sustancia como el alcohol, el tabaco y, en casos más extremos, a las drogas no legales, pueden generarse escenarios de riesgo, no solo para el consumidor de estos productos, sino también para su familia.

La terapeuta en adicciones Graciela Sánchez, quien ha colaborado con la Comisión Nacional Contra las Adicciones (Conadic), explica que la negación ante la presencia de un adicto en casa está estrechamente ligada al poco conocimiento que se tiene sobre la dependencia a estas sustancias y a los clichés que se difunden en medios audiovisuales sobre cómo se vive una adicción.

“‘Como padres es importante estar siempre observando, porque la negación comienza desde los primeros síntomas de la adicción, no nace espontáneamente una vez que se detecta”, explica. 

“Cuando nuestra hija o hijo llega alcoholizado, cuando tiene resacas constantes por haber bebido, cuando hay lagunas mentales, cuando empieza a cambiar su personalidad y los padres hacen como si nada, cuando normalizan estas situaciones, ahí empieza la negación”.

Leer las señales

Contrario a lo que se cree, a la hora de buscar alternativas para atender una adicción, la droga no es el problema, sino la persona que la consume.

Y uno de los errores más comunes que cometen los padres, indica Sánchez, es buscar culpables. 

“Los amigos, el novio, el estrés de la escuela, del trabajo, pero nunca vemos en casa, qué está pasando”, explica.

A veces los padres, por miedo a los prejuicios de su círculo, abonan a la negación propia de sus hijos ante una adicción, aminorando la magnitud del problema que enfrentan. 

La familia se ve afectada seriamente durante todo el período en que se desarrolla la adicción. Uno de los problemas a los que debe enfrentarse es la manipulación frecuente de parte del adicto. Por otra parte, está la distorsión de sentimientos, como la sobreprotección, la rabia, la angustia y el temor, que favorecen el fenómeno de la codependencia, explica en su sitio web la Clínica de Atención a Adicciones Nuevo Ser, en Tijuana. 

Reconocer para atender

“Es frustrante cuando alguien a quien quieres niega un tema importante”, explica Torres, quien atiende a jóvenes de entre 14 y 18 años en la Comunidad Sinaí. 

Lo adecuado, señala la especialista, es hacerle saber a la persona que se está dispuesto a hablar sobre el tema, incluso aunque ambos se sientan incómodos. 

En todo proceso de tratamiento y terapia es necesario buscar ayuda profesional e involucrar directa y activamente a la familia, de manera que ayude a solucionar el problema y entienda que incluso puede ser parte de esa conducta adictiva.

Recomendaciones
importantes:

  • No minimizar el diagnóstico de una adicción.
  • Evitar buscar más diagnósticos en lugar de atender la adicción.
  • Entender las adicciones como problemáticas familiares, no individuales.
  • No evadir la atención integral de las adicciones, importan tanto la parte física, como la emocional y la social.
  • Acompañar a la persona dependiente a sus terapias, no dejarlo solo.
  • Incorporar a la familia a los procesos de terapia psicológica para prevenir recaídas o problemáticas de este tipo en otros integrantes

Las familias, explica Sánchez, son los principales núcleos de apoyo para los consumidores. La familia de José, como la mayoría de las familias de adictos, lo entendió hasta que el problema era grave. Afortunadamente aún estaban a tiempo y lograron salvarlo involucrándose todos.

Al final, indica la especialista, las adicciones suelen ser resultado de problemáticas sociales que se dan al interior de las familias y deben dejar de ser vistas como algo ajeno a ellas. 

“Las familias son la tierra y los hijos la semilla”, concluye.

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