Editorial

Los Santos Inocentes: la historia detrás de la tradición

por Editorial Coppel

Este popular día, en el que se acostumbra hacer bromas, recuerda un pasaje del cristianismo


Según el Evangelio de San Mateo, a finales del siglo 8 antes de Cristo, el profeta Miqueas anunció el nacimiento del futuro “Rey de los Judíos”, en Belén (Judea).

Por esta razón y con la intención de deshacerse de este niño destinado a reinar, el Rey Herodes I “El Grande” mandó a asesinar a todos los pequeños menores de dos años nacidos en esta ciudad, ubicada en lo que hoy es el centro de Cisjordania, en Palestina, al sur de Jerusalén, donde, efectivamente, según la tradición cristiana nació Jesús de Nazaret.

La Iglesia conmemora esta histórica matanza cada 28 de diciembre, aunque el Evangelio de Mateo sitúa el episodio después del 6 de enero, cuando los llamados Reyes Magos encuentran al niño y le ofrecen regalos.

Sin embargo, la fecha se convierte en un asunto secundario ante el sentido de la festividad, que es recordar a los cientos de niños que sin cometer pecado, por su corta edad, se convirtieron en santos… en Santos Inocentes. El suceso ha sido representado por grandes pintores, como Pedro Pablo Rubens y Pieter Brueghel, “El Viejo”.

La “Matanza de los Inocentes” se documentó en el Evangelio de Mateo y fue hasta la Edad Media que pasó de ser un día de luto a una fecha especial, que hoy es utilizada no sólo como recuerdo del cristianismo, sino para gastar bromas a amigos y familiares.

No existe solo una teoría del porqué el luto quedó atrás y la celebración se convirtió en un día de bromas y buen humor, aunque una de las más fuertes lo atribuye a las fiestas paganas posteriores a Navidad.

Se trata de las saturales, que eran celebraciones de los romanos en honor a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha romanas, donde corría el vino y todos, hasta los esclavos, podían festejar. En esas fiestas tanto las clases altas como las bajas se sumergían en excesos, burlas y diversión. Una de ellas, “La fête de Fous” (La fiesta de los locos), en Francia, permitía que los clérigos, sacerdotes y diáconos entraran enmascarados a los templos, disfrazados como bufones o como mujeres, mientras danzaban.

Este festejo fue censurado por la Iglesia en 1198, pero había crecido tanto que -se dice- lo mejor era “adaptarla” al calendario del cristianismo, y entonces se convirtió en lo que hoy conocemos como el “Día de los Inocentes”.

La tradición marca que se puede pedir prestado dinero o cosas de valor a los amigos y familiares y una vez que caen en la trampa se les dice: “Inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar”. 

Sin embargo, el 2 de febrero, en el Día de la Candelaria, se regresa el objeto prestado, en otra fecha ligada al cristianismo, justo a los 40 días de Navidad, cuando la Virgen María acudió al templo para llevar candelas para ser bendecidas, pero esa es otra historia, que más adelante también podremos comentar.

Y aunque las bromas ya no se limitan a pedir algo prestado, el día prevalece como una fecha especial en la que a todos nos pueden engañar. Así que si alguien te sorprende con algo en estos días, recuerda primero ver el calendario, tal vez estés siendo parte de esta tradición milenaria.

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