Editorial

Papás involucrados = niños felices y seguros

por Editorial Coppel

Cambiar pañales, asistir a juntas escolares, hacerles de comer, llevarlos al parque… Cada vez más papás se involucran en la crianza de sus hijas e hijos, asumiendo un rol más activo y esto es algo muy positivo, coinciden los especialistas.


En el pasado parece ir quedando ese rol de jefe de familia del que se esperaba que fuera proveedor, básicamente, y que sólo regañaba. Ahora el padre desea co-educar junto con la madre, sabiendo que los cuidados y el afecto son una responsabilidad compartida. 

El Día del Padre, que se celebra el tercer domingo de junio, es una buena ocasión para valorar la participación de ellos en la crianza.

El involucramiento del padre tiene un impacto directo en el futuro de sus hijos. Así de claro lo destaca un artículo “5 Things You Should Know about the Importance of Fathers” (5 cosas que debes saber acerca de la importancia de los padres) del Child and Family Research Partnership, centro de investigación de la Universidad de Texas en Austin. 

“Una paternidad involucrada está relacionada a mejores resultados en casi cada medición del bienestar del niño, desde desarrollo cognitivo y rendimiento escolar hasta autoestima y comportamiento prosocial”, señala este artículo que retoma algunos de los hallazgos actuales de las investigaciones sobre el rol que juegan los papás en la vida de sus hijos. 

Destaca que es 39% más probable los niños crecen con padres involucrados obtengan buenas calificaciones en la escuela; 45% menos probable que repitan año, 60% menos probable que sean suspendidos o expulsados de la escuela, dos veces más probable que vayan a la universidad y encuentren un empleo estable después de la preparatoria, 75% menos probable que tengan un embarazo adolescente y 80% menos probable que pasen tiempo en la cárcel. 

“Un involucramiento del padre saludable también puede servir como un factor protector contra el maltrato”, añade. 

Ana Haro, educadora de Padres en Crianza Consciente, dice que por mucho tiempo se ha dejado de lado e incluso reprimido la parte emocional del hombre, quien también siente afecto, cariño, ternura. 

“La paternidad para el hombre es esta oportunidad para abrirse a estas emociones y caminar su mundo emocional de la mano de un niño que le va a brindar amor incondicional”. 

¿Por dónde empezar? Haro recomienda que cada quien en su dinámica familiar tiene que identificar qué posibilidades y qué espacios puede crear para que el papá interactúe con los niños y que éste se involucre hasta donde se sienta bien, ya que la comodidad le irá dando mayor seguridad. 

“Que los hombres se sientan cómodos a cargo de los niños, seguros de las decisiones que están tomando, que se sientan aceptados desde el punto de vista emocional y que empiecen a crear lazos de afecto con sus hijos porque a final de cuenta eso queremos: lazos de afecto sólidos que van a generar seres humanos más seguros, más completos”. 

La especialista en crianza explica que en la infancia es cuando el cerebro del niño está más receptivo a los vínculos y es cuando más necesita de estos apegos, de esta conexión con los adultos que lo rodean.

“Qué padre que como papás estemos atentos a crear estos vínculos y la verdad no se necesita de tanto, se necesitan experiencias familiares concretas en donde el niño se sienta aceptado, seguro. Puede ser una salida al parque con el papá y que esté ahí atento a lo que el niño necesita”. 

Papás que cocinan, peinan, bañan, lavan y realizan actividades del cuidado de los hijos y de la casa tienen un efecto positivo en la educación. 

“Mandan un mensaje de que todos nos ayudamos, todos nos enriquecemos los unos a los otros. Me gusta aquí lo que mi esposo siempre ha dicho: en la casa no hay actividades de hombre o de mujer, hay actividades y todos le podemos entrar”, ejemplifica. 

“Además todo esto aporta a la equidad de género, a lo que tanto hemos peleado como sociedad y eso se ‘cocina’ en la casa. Cuando empezamos a salirnos de este cuadrado y empezamos a ver que todos podemos proveer y aportar al hogar, desde el punto de vista emocional como material”. 

Haro aconseja a las mamás hacerse un poco a un lado para dejar que el papá entre a este rol de crianza ya que la cultura refuerza mucho que nosotras estamos a cargo, “dirigiendo la orquesta”, entonces no dejamos que el papá se sienta cómodo y se abra a las posibilidades de lo que esa paternidad le puede ofrecer.

“Con esta mano cariñosa y compasiva decir: entre los dos estamos ayudando, acompañando, guiando a este ser humano, 50 y 50 y no pasa nada, nos vamos a equivocar”, explica. 

“Pero ofrecer esta seguridad de que las mujeres no lo sabemos todo y ellos tampoco, nos estamos complementando y tienen mucho que ofrecer los hombres, los papás, en la crianza de los hijos”.

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