¡Quererte es cuidar tu salud! Los autocuidados son clave para prevenir

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¡Quererte es cuidar tu salud! Los autocuidados son clave para prevenir el cáncer de mama.

Cuando amamos a alguien, siempre buscamos hacerlo sentir bien. Sin embargo, hay una persona por la que nos preocupamos menos de lo que deberíamos. Esa persona somos nosotros mismos. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por ti?, ¿algo por cuidar tu salud? Seguramente no son costumbres que tengas, pero que sin duda deberías adoptar. Descubre por qué son tan importantes los autocuidados en la prevención del cáncer de mama. 

Cuidarte no es un lujo, es una necesidad

Los autocuidados son fundamentales para mantenerte sana, contenta y aumentar tu nivel de bienestar general. Si estás al pendiente de ti, disfrutarás más la vida y podrás hacer frente a las adversidades desde una perspectiva más favorable y óptima. Las prácticas para el autocuidado que debes seguir son una alimentación sana, la atención a tu salud emocional y estar alerta ante signos y síntomas en las enfermedades. En ese sentido, los autocuidados resultan uno de los pilares para la prevención de padecimientos delicados, como el cáncer de mama.

La mastografía: una herramienta esencial

La mastografía o mamografía es la prueba para el diagnóstico de cáncer de mama, que consiste en una radiografía especializada del seno para detectar tumores o anomalías. Como parte de tu plan de autocuidados, necesitas realizarte este examen a partir de los 40 años o de los 30, si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama. Recuerda que es de suma importancia asistir al médico al menos una vez al año para realizarte esta prueba, ya que el cáncer de mama es curable, siempre y cuando se detecte a tiempo. 

Prevenir está en tus manos

Conocer tu cuerpo es una regla básica de los autocuidados para la salud, por eso la autoexploración mamaria es otra manera efectiva de notar algún cambio, como hundimientos, inflamación, enrojecimiento o áreas dolorosas o abultamiento en tus senos. Estos son los pasos que debes seguir por lo menos una vez al mes: 

Paso 1. Ponte de pie frente a un espejo con los hombros rectos y los brazos junto a la cadera y mírate las mamas. Obsérvalas bien: el tamaño, la forma y el color. Asegúrate que sean normales, que todo esté como siempre, que las mamas estén bien formadas y que no presenten deformaciones ni inflamaciones visibles. Si por el contrario percibes alguna alteración como la formación de hoyuelos, arrugas o bultos en la piel de las mamas o ves que el pezón está hundido o invertido, pide cita con tu médico para que las explore él también. Asimismo, si sientes dolor, aparece sarpullido, enrojecimiento o inflamación, ponte en contacto con tu especialista, él te dirá a qué se deben esos cambios.

Paso 2. Levanta los brazos (o entrelázalos detrás de la cabeza) y busca las mismas alteraciones. Recuerda que estás buscando bultos y cambios en la mama.

Paso 3. Fíjate si te sale líquido de uno o ambos pezones. El líquido puede ser transparente, lechoso o amarillento, o, en ocasiones, sangre. Puedes comprimir un poco los pezones para ver si sale alguna secreción. Si esto se produjera, debes consultar a tu médico.

Paso 4. Acuéstate, sitúa la mano derecha en la nuca y con los dedos de la izquierda examina el seno derecho. Comienza un movimiento en círculo desde afuera hacia dentro, desde la periferia de la mama hacia el pezón. Presiona suavemente, pero con la dureza suficiente para detectar cualquier bulto.  Repite estos movimientos circulares de periferia a pezón de tal manera que explores toda la circunferencia de la mama.

Empieza hoy tu rutina de autocuidados

Si incorporas la autoexploración a tu día a día, será más fácil que detectes cualquier anomalía y, si al explorarte palpas un bulto, observas diferencia de tamaño, color o forma en tus mamas, no dudes en consultar a tu médico especialista de inmediato para resolver todas tus dudas y contarle tu situación. Además, él te puede llevar un seguimiento oportuno de tus mastografías anuales. Como vez, cuidarse es un acto de amor propio, que alimenta tu espíritu y ayuda en la prevención de enfermedades. Así que comienza hoy tu rutina de autocuidados para prevenir el cáncer de mama, ¡tu cuerpo y salud te lo agradecerán!

Nancy Reyes

Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Fotógrafa. En sus tiempos libres gusta de leer, escribir historias cortas, disfrutar de una película o resaltar la belleza de las cosas con una cámara. Cuenta con experiencia en redacción editorial y publicitaria. Nancy ama escribir, leer y cree en el poder de las palabras para mejorar la vida de las personas.
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