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Reconocer un ataque de pánico, te decimos qué hacer y cómo prevenirlo

por Editorial Coppel

Reconocer y atender un ataque de pánico puede ser una tarea difícil, conoce algunas recomendaciones para entender y apoyar en caso de que le suceda a alguien cercano a ti.


¿Alguna vez has sentido palpitaciones intensas, sudoración, temblores y hasta náuseas al mismo tiempo? ¿Sientes una presión en el pecho y tienes pensamientos catastróficos que no te dejan respirar? Si esto sucedió en un periodo de minutos, entonces posiblemente hayas sufrido un ataque de pánico. 

Se le conoce como ataque de pánico a un episodio repentino de miedo o malestar intenso que provoca reacciones físicas que no se atribuyen a los efectos fisiológicos de una sustancia (droga o medicamento) ni a alguna afección médica, como hipertiroidismo o trastornos cardiopulmonares.

Si bien los ataques de pánico se pueden producir en un contexto de ansiedad, Mercedes Porras Ferrer, directora de IMPO CAPED, filial Mazatlán, considera importante diferenciar uno del otro. 

“El ataque de pánico alcanza su máxima expresión en minutos, tiende a durar 10 minutos o menos, es decir, es una sensación pasajera que se manifiesta cuando el sistema nervioso se siente amenazado”, explica la psicóloga clínica del Centro Académico y Psicológico de Educación para el Desarrollo S.C.

Por otro lado, la ansiedad es la preocupación excesiva o anticipación aprensiva relacionada con diversos sucesos o actividades, que se produce durante más días de los que ha estado ausente, usualmente durante un periodo mínimo de seis meses, por lo que es una sensación persistente, dice la ex coordinadora del Departamento de Familias del Centro de Tratamiento de Adicciones Oceánica. 

De acuerdo con la especialista con estudios de posgrado en Psicología Clínica y de la Salud del Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del CONACYT, eventos como la pandemia, las pérdidas significativas y duelos, el exceso de carga laboral y el impacto de las redes sociales pueden llevar a un estado de ansiedad, que de no ser regulado, conlleve a ataques de pánico.

Debido a que algunos de los síntomas pueden ser similares a los de un infarto, muchas personas temen por su vida al presentar un episodio de pánico, sin embargo, Porras Ferrer hace énfasis en su corta temporalidad: es algo repentino que escala rápidamente y cuyos síntomas pueden desaparecer de la misma manera si se logra autorregular la emoción. 

Cuando los ataques de pánico suceden de manera recurrente, puede desarrollarse un trastorno de pánico y se vuelve necesario buscar atención con un psicoterapeuta clínico.

Y si te encuentras en compañía de alguien cuando padezca un ataque de pánico, evita juzgar y usar palabras como “relájate”, “cálmate” o “échale ganas”; es probable que no logres entender qué sucede así que la mejor forma de apoyar es hacerle sentir que estás ahí, que no está solo, ofrecerle un abrazo o preguntar de qué manera puedes ayudar. 

Las señales

Para que se considere un ataque de pánico, el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría indica que se deben experimentar cuatro o más de los siguientes síntomas en un periodo de minutos.

  1. Palpitaciones, latidos intensos o aceleración del pulso.
  2. Sudoración.
  3. Temblor o escalofríos.
  4. Sensaciones de falta de aire o sofocación.
  5. Sensación de ahogo. 
  6. Malestar o dolor torácico.
  7. Náusea o malestar abdominal.
  8. Mareo, inestabilidad, “vacío en la cabeza” o desmayo.
  9. Sensación de irrealidad o despersonalización (sentirse despegado de sí mismo).
  10. Temor a perder el control o enloquecer.
  11. Temor a morir.
  12.  Parestesias (ardor u hormigueo en la piel).
  13.  Oleadas de frío o calor. 

¿Qué hacer en caso de un ataque de pánico? 

  • Respira profundamente, esto ayudará a disminuir la hiperventilación. 
  • Reconoce que es un ataque de pánico y no cardiaco, recuerda que es temporal.
  • Cierra los ojos mientras respiras para bloquear estímulos adicionales.
  • Enfócate en una imagen, un recuerdo o algo que sea agradable. 
  • Concéntrate en el aquí y ahora: intenta hundir los pies en el suelo o sentir algunas texturas para evitar la despersonalización o sensación de irrealidad. 
  • Elige un objeto y obsérvalo a detalle. 
  • Intenta relajar poco a poco tus músculos.
  • Realiza algún ejercicio ligero mientras respiras.

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