Editorial

Ser papás de niñas ya no es como antes

por Editorial Coppel

A lo largo del tiempo las relaciones entre padres e hijas ha ido evolucionando, aquí te contamos sobre ello.


En las bodas, fiestas de XV años o graduaciones, un momento especial y que se guarda para siempre es el baile padre-hija. Con seguridad todo papá sueña con esa escena conmovedora que deja a todos con los ojos llorosos.

Sin embargo, para lograr la conexión plena que se alcanza en esos momentos, debe existir primero una relación sana y cercana, y esa se construye a lo largo de toda la vida, pero principalmente durante la infancia.

La relación padre e hija ha ido evolucionando conforme la sociedad ha ido abriéndose y derrumbando los tradicionales roles de género. Si bien, en muchas familias el machismo persiste, las nuevas generaciones de padres buscan educarse y cambiar patrones para construir vínculos más sanos con sus hijas.

“La masculinidad es algo que aprendimos a través de imágenes, de comportamientos que fuimos observando a lo largo de la vida. Es un aprendizaje social y, por lo tanto, se puede desaprender”

René López Pérez, responsable de investigación en Gendes A.C., una organización que busca promover y fortalecer relaciones igualitarias que contribuyan al desarrollo social.

El vínculo padre-hija solía estar fundamentado en los roles tradicionales: mamá era ama de casa y papá el proveedor, entonces, las niñas visualizaban a sus padres como figuras de autoridad y respeto.

Pero cada vez es más común ver a padres compartir con sus hijas no sólo actividades antes catalogadas “para hombres”, como los deportes, sino también acciones consideradas “femeninas”, como jugar a las comiditas o incluso a las princesas. 

A esta tendencia se le ha denominado masculinidad positiva. Isaí González Cuadro, asesor psicológico en el Centro de Desarrollo de Masculinidades Positivas explica el concepto: “es un cuestionamiento al modelo tradicional y machista de ser hombre”. El resultado, agrega, es una masculinidad menos dominante, menos violenta, más participativa y más asertiva.

Este nuevo estilo de padres rompe con el eslabón del machismo y forma niñas que al crecer construirán y buscarán relaciones basadas en equidad, aseguran los especialistas. Y, por el contrario, una relación padre e hija ajena, rígida y distante contribuye a perpetuar estereotipos y a repetir el patrón. 

De acuerdo con la Guía de Paternidad Activa para Padres de UNICEF (2013), la presencia del padre en el desarrollo de los hijos lleva a que éstos:

  • Tengan mayor autoestima,
  • Desarrollen más habilidades sociales,
  • Sean personas resilientes y más saludables, y
  • Tengan una mejor relación con sus propios hijos. 

“Como varones no debemos casarnos con un solo rol, debemos también comunicar, acercarnos, compartir tiempo libre y de esparcimiento de acuerdo con los intereses de nuestros hijos”, explica González Cuadro.

MÁS SOBRE EL TEMA:

Para más información sobre éste y otros temas relacionados, puedes escribir a info@gendes.org.mx o comunicarte a la línea “De hombre a hombre” del Centro de Desarrollo de Masculinidades Positivas: 800-900-4321.

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