¿Impacta la talla en tu salud? Este movimiento dice que no

Por muchos años, el peso se ha relacionado directamente con la salud. Pero, ¿sabías que el peso o la talla de una persona no necesariamente definen la salud de alguien?

Desde el 2003 la Asociación para la Diversidad de Tamaño y Salud (ASDAH, por sus siglas en inglés) trabaja para promover la aceptación de la talla, acabar con la discriminación y el estigma del peso, además de reducir la obsesión cultural con la pérdida de peso y la delgadez.

La misión de esta asociación ha ido creciendo con los años, tomando cada vez más fuerza entre hombres y mujeres que han congeniado con esta idea de que vivir con salud nada tiene que ver con tener un peso determinado.

El movimiento Salud en Todas las Tallas está basado en evidencia científica y se enfoca en realzar la salud de una persona, relacionándola más con el autocuidado y los hábitos saludables, que con la talla. 

Quitar estigmas y poner luz hacia la importancia de vivir en cuerpos libres de enfermedades, que van de la desnutrición a la diabetes, es parte de lo que esta agrupación refuerza día a día, dando pelea a los síntomas de baja autoestima y a los peligrosos trastornos de la alimentación.

Lula González, nutrióloga certificada sobre los pilares de esta tendencia mundial, resalta dos puntos: el realce de la salud y el comer para el bienestar.

“Es fundamental hacer entender la importancia de que cada individuo tiene necesidades de nutrición diversas, por muchas razones (genética, acceso a los alimentos, creencias, etc.), y bajo esto la idea de unificar formas de alimentación y resultados es irreal y terriblemente irresponsable”, señala.

La palabra que la experta rescata de la filosofía de Salud en todas las tallas es “elegir” comportamientos que apoyen la salud en lugar de la pérdida de peso intencional. 

Las estadísticas, explica, marcan que en promedio se recupera más del 40 por ciento de lo perdido en pocos meses cuando se hacen dietas pensando exclusivamente en bajar de peso, pues no se realiza la interiorización por la que aboga esta teoría de vida.

“Y esto no es sólo dañino para el cuerpo, también puede incitar a los trastornos de la alimentación, la depresión y una mínima autoestima”, añade.

El propio lema lo resalta: Salud en Todas las Tallas busca sembrar un mensaje positivo, donde cuerpo, regímenes y hasta el ejercicio no se vean como una estructura generalizada, sino que sean una puerta de autoconocimiento, de aceptación y, especialmente, el camino para estar saludable bajo tus propias necesidades.

“No hay que glorificar o estigmatizar ninguna apariencia, y es un entender que me parece esta tendencia sigue impulsando para que el mensaje llegue a todos”.

Lula González

Así que ya sabes, si quieres mejorar tu salud quizá la báscula no sea el mejor indicador. Céntrate en tus hábitos, en comer sano y en realizar actividad física regular, eso definitivamente impactará en tu salud general mucho más que bajar unos cuantos kilos.

Más sobre el movimiento: asdah.org

Que no falten las proteínas

Conoce cuáles alimentos las contienen y dales preferencia en tus comidas

Tanto el reino animal como el vegetal las proporcionan. Están en un trozo de carne, en las sardinas, lentejas y hasta en un puño de cacahuates. Nos brindan aminoácidos, elementos necesarios para mantener tejidos y células en buenas condiciones.

Si consumes pocas, los más afectados son tus músculos, piel y cabello, pues se conforman mayormente de estas sustancias. 

Un estudio de la Clínica Mayo resalta que estar cansado y enfermarse constantemente puede estar relacionado con la falta de proteínas, indispensables para que el sistema inmunológico camine a la perfección.

Pero así como no pueden faltar, tampoco deben consumirse en exceso, pues algunos órganos, particularmente los riñones, lo resentirán. La clave es equilibrar y dar preferencia a alimentos que las contengan.

La cantidad recomendada por la Clínica Mayo es 0.8 gramos de proteínas por kilo de la persona; por ejemplo, si eres hombre y pesas entre 70 y 80 kilos, debes consumir de 58 a 64 gramos por día. 

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ofrece otro ejemplo: mujeres necesitan 45 gramos por día y hombres, 55, en promedio; pero ojo, la cantidad depende del estilo de vida, y las etapas, aumentando en la infancia, adolescencia, embarazo y lactancia.

Además de la cantidad, también importa la calidad de las proteínas. El secreto para aprovecharlas al máximo es saber cuáles alimentos las proporcionan y cómo combinarlas.

Cinco tesoros

Carne: Se sugiere magra (sin grasa), de cerdo, pavo y de pollo, ya que aporta leucina, preservador de masa muscular. En cuanto a la carne roja, la Organización Mundial de la Salud recomiendan máximo tres porciones (entre 300 a 500 gramos de peso cocido) de carne roja por semana. 

Pescado: Es una proteína de gran calidad y fácil digestión. La sugerencia está principalmente en las sardinas, pescado azul que favorece la masa muscular, y es recomendado para embarazadas y mujeres lactando. Otros pescados a tomar en cuenta son el atún y el bonito.

Huevo: El Instituto de Estudios del Huevo informa que la clara tiene agua (88%) y proteínas, de las que la albúmina es la más importante; y en la yema, 50% es agua y el resto proteínas y lípidos. Comer un huevo duro es una gran colación.

Garbanzos: Esta leguminosa es una fuente de proteínas, potasio, magnesio y vitaminas, que sumándola a otros alimentos proteicos como frutos secos u hojas verdes, hacen un sano equilibrio. Cómelas cocidas en caldos y como colación. Si no te encantan, opta por las lentejas, que también aportan proteína. 

Avena: Hablando de cereales, la avena no falla. Combinada con leche o en ensaladas y guisos, ayuda a sentirse más satisfecho. Hazla cocida y combínala con frutas. Puedes echarle semillas de chía, que aportan 4 gramos por cada 2 cucharadas.