Aprende a hacer leche de almendras en casa. ¡Fácil, natural y nutritivo!

Entre todas las opciones de bebidas vegetales la leche de almendras es la más elegida. No solo por sus nutrientes y todo lo que tiene para aportar, sino por el delicioso sabor que tiene. 

Comprar leche de almendras muchas veces es bastante costoso lo que frena a muchas personas de consumirla. Pero qué pasa si te decimos que se necesitan tan solo dos ingredientes para prepararla: leche y agua. Prepararla en la casa es súper simple, fácil y rápido.

¿Cómo preparar leche de almendras casera?

Como ya dijimos anteriormente, tan solo se necesitan dos ingredientes para poder preparar leche de almendras casero: agua y almendras. A continuación vamos a explicar el paso a paso de cómo lograr una deliciosa leche de almendras en casa.

Ingredientes

1 litro de agua 

1 taza o 170 gramos de almendras

Ingredientes opcionales: miel, dátiles, canela, esencia de vainilla, sal y cacao en polvo.

Preparación

Hay que dejar las almendras en remojo toda la noche, o al menos 4 horas, en un recipiente de plástico y con abundante agua. A la mañana siguiente se deben de escurrir bien, tirar el agua en la que estaban en remojo, lavarlas y ponerlas en la licuadora junto con el litro de agua. Es importante licuar bien, durante varios minutos, hasta que las almendras estén bien trituradas (hay que tener en cuenta que las almendras no se van a desintegrar por completo). Cuando esté lista la preparación es momento de separar el líquido de la pulpa. Para esto se necesita un colador y una jarra, preferentemente de vidrio, o el recipiente en donde se vaya a almacenar. Se pasa la mezcla por el colador y se lleva la bebida de almendras a refrigerar. Dura hasta cuatro o cinco días en el refrigerador sin ningún problema.

Si se quiere agregar un poco más de sabor a la preparación, al momento de licuar,  se le puede agregar esencia de vainilla, rama de canela, miel o dátiles. También una buena opción es mezclar con cacao amargo para hacer leche de almendras con chocolate. Es solamente cuestión de ir probando diferentes opciones para descubrir la versión que se prefiera.

¿Qué se hace con la pulpa que sobra al hacer leche de almendras?

Todo se usa, nada se desperdicia. Toda la pulpa que se hace a la hora de preparar leche de almendras se puede dejar secar sobre un trapito o llevar al horno muy bajito. Si quedó muy gruesa se puede triturar para obtener harina de almendras o sino se puede guardar como está y usar en la granola, licuados o ensaladas .

Con la harina de almendras se pueden preparar galletas, pasteles, hotcakes y ¡Todo tipo de preparaciones que se te ocurran! No es necesario consumirla rápidamente, ya que se puede almacenar en algún recipiente hermético, como cualquier otra harina, por mucho tiempo. 

¿Cómo se consume la leche de almendras?

Las bebidas vegetales se consumen de la misma manera que la leche de vaca. De hecho las personas intolerantes a la lactosa o las veganas la utilizan como un reemplazo. Se puede usar en cafés, sopas, jugos, licuados y también para preparaciones que llevan cocción, como: hotcakes, waffles y pasteles. Se debe de usar sin temor, ya que brinda un sabor muy rico a todas las preparaciones. 

¿Por qué es tan buena la leche de almendras?

La leche de almendras casera sirve para reemplazar la leche de vaca para todos aquellos que son intolerantes a la lactosa, pero también para llevar una dieta mucho más saludable. Aporta vitamina B, no tiene colesterol, no tiene conservantes ni aditivos, favorece al metabolismo, protege las paredes del intestino y ayuda a regular la absorción de los azúcares y el colesterol.  Además, tiene un riesgo más bajo de producir reacciones alérgicas; aporta muy pocas grasas en comparación de otras leches,  tiene un alto contenido en potasio, refuerza el sistema inmunológico, son una gran fuente de energía y antioxidantes y da una gran sensación de saciedad, por lo que ayuda a las personas que buscan bajar de peso. Algo que hay que remarcar es que si se busca bajar de peso no hay que consumirla en exceso porque aporta muchas calorías. 

6 Alimentos esenciales

Hay alimentos que son básicos en cualquier cocina, no sólo porque con ellos puedes preparar deliciosas recetas, sino porque además aportan nutrientes, minerales y vitaminas, importantes para el organismo. Y muchos hasta pueden prevenir enfermedades. No es necesario gastar tanto una sola vez, puedes irlos incorporando poco a poco a tu lista y tenerlos disponibles en todo momento. 

AJO 

Con un sabor especial, éste es un ingrediente muy usado en la cocina. Aporta vitamina C, vitamina B6 y manganeso, mejora la circulación de la sangre, reduce los niveles de colesterol, además de ser un fuerte antioxidante que combate el deterioro celular y el envejecimiento. 

ESPINACA 

Esta hoja verde es una de las más ricas en antioxidantes y nutrientes, ade- más de contener proteína y fibra. Aporta calcio, hierro, potasio, magnesio, manganeso y fósforo, así como vitamina A, C, E, K, B y ácido fólico, esencial para las mujeres embarazadas. 

MIEL DE ABEJA 

Es un potente antibacteriano, rico en antioxidantes. Además, favorece la digestión y aporta proteínas y aminoácidos al organismo. Tiene poder antiinflamatorio y combinado con jugo de limón favorece la salud de la garganta y combate la tos. 

ARÁNDANO 

Conocido como “súper fruta”, por sus grandes beneficios. Favorece la presencia de colesterol bueno y mejora la sensibilidad a la insulina, recomendado para diabéticos. Tiene alto contenido de antioxidantes y combate el riesgo de proliferación de células cancerosas. 

AVENA 

Este cereal que tiene muchas formas de consumirse ayuda a bajar el colesterol, controla el azúcar en la sangre, apoya la construcción de masa muscular y es rico en fibra, minerales y vitamina B. Aporta energía moderada pero constante y da sensación de saciedad. 

FRUTOS SECOS

Ya sea nueces, cacahuates, almendras pistaches o nueces de la India, todos los frutos secos reducen los problemas cardiovasculares, ayudan a perder peso, fortalecen el sistema óseo y previenen el deterioro cognitivo. Son ricos en fibra y altos en grasas buenas, que al contrario de lo que se piensa, ayudan a disminuir el colesterol malo.