La ‘dieta mental’, cómo lo que pensamos afecta nuestra salud

En el mundo de la cocina hay una frase muy famosa: “somos lo que comemos”, que bien puede aplicarse a nuestros pensamientos. Así es, tú decides si quieres “consumir” ideas chatarra o en contraparte prefieres las que alimenten aspectos positivos a tu vida.

Estamos hablando de una idea de “dieta mental”, que ya desde los años 60 era manejada por escritores sobre espiritualidad como Emmet Fox -personaje clave para la creación de Alcohólicos Anónimos-, quien publicaría libros enfocados a este importante “detox”.

El autor irlandés proponía hacer el ejercicio durante siete días, buscando identificar los pensamientos para hacer conscientes aquellos que sólo obstruyen y no construyen

“¿Qué quiero decir por pensamientos negativos? Un pensamiento negativo es cualquier pensamiento de crítica, de rencor o despecho, de celos, de condenación de otros, de culparse a uno mismo; cualquier pensamiento que no sea positivo y de naturaleza constructiva, relacionado con uno mismo o con otro, es un pensamiento negativo”, escribió en uno de sus libros. 

“No se preocupe mucho en cuanto a la clasificación; en la práctica nunca tendrá dudas de si es positivo o negativo; aunque su cerebro trate de engañarlo, el corazón le dirá la verdad”, agrega en su escrito, destacando el valor de la intuición.

Otro concepto que ha circulado por las redes es la “Obesidad mental”, que pone sobre la mesa lo peligroso que resulta la “información chatarra” que sin reparo aceptamos consumir diariamente. Los “síntomas”que produce son opinar sin saber de lo que se habla, gustar de los escándalos, lo morboso, lo chocante y polémico e imitar a otros y sus conductas negativas, que lo único que hacen es alejarnos de lo propuesto por Emmet Fox.

Se calcula que al día, en promedio, tenemos 60 mil pensamientos, de los cuales el 90 por ciento tienden a ser negativos. La clave, entonces, para llevar a cabo al pie de la letra la “dieta mental” es no engancharte, es decir, no dedicarle tiempo a esa idea.

Es importante recordar que ese enganche generará reacciones en tu cuerpo, como angustia o ansiedad, así que en cuanto las detectes, aléjate de él. Al principio costará trabajo, pero ponerlo en práctica lo hará un hábito.

No olvides que: “somos lo que pensamos” y “cómo lo pensamos”. Reflexionarlo cada tanto tiempo seguro tendrá un efecto positivo en tu salud mental.