Adicciones: Un problema que involucra a todos

A las puertas de su local, ubicado en la Carretera Nacional, a la salida de Monterrey, Gabriel Ordaz prueba una moto eléctrica frente a unos clientes. 

El sitio, llamado Paradero Brotherhood, es frecuentado por motociclistas y familias que salen a pasear fuera de la ciudad. Está adornado con imágenes que hacen referencia a la cultura biker y además de vehículos, hay una boutique con cascos y chamarras de piel a la venta. 

En el interior, la oficina de Ordaz luce muy distinta. Las paredes están cubiertas de diplomas que le han dado por su trabajo en la recuperación de adicciones, protección a la infancia y la promoción de la paz.

“La gente que sale adelante es la gente que regresa a la sociedad”, dice Ordaz, de 49 años y nacido en la Ciudad de México.

“El mayor logro de un adicto no es dejar las drogas, es que te reinsertes en la sociedad”, agrega. 

Hace 24 años se recuperó de las adicciones. Desde entonces trabaja para ayudar a otros convencido de que la adicción no es un tema individual, sino un problema de múltiples factores, biológicos y sociales, que requiere el acompañamiento de una comunidad.

“Las personas piensan que las adicciones son de los demás, pero no ven que es algo en lo que todos somos parte”, señala el cofundador de Promoción de Paz, una organización civil que hace labor social en centros penitenciarios y en espacios de tratamiento de adicciones en Nuevo León. 

Muchos casos no logran el éxito porque las familias internan a las personas en centros de rehabilitación, dice, sin tomar en cuenta que ellos también integran una red de apoyo, que deben ser parte de una comunidad terapéutica y el primer espacio de reinserción. 

Crisis en aumento

Los últimos datos oficiales sobre las adicciones en México son alarmantes. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, realizada entre 2016 y 2017, registró que 2.9 por ciento de la población de 12 a 65 años había consumido una droga en el último año. Esto equivale a una población estimada de 2.5 millones de personas, un millón de personas más con respecto a la encuesta anterior, del 2011.

Y en tiempos de pandemia, cuando los problemas de ansiedad y depresión van al alza, el panorama no es esperanzador. 

Basta ver el ejemplo de Estados Unidos, donde el año pasado, las muertes por sobredosis de drogas alcanzaron la cifra récord de 93 mil, un 29 por ciento más que las registradas en 2019.

Brandon Marshall, especialista en salud pública de la Universidad Brown que estudia las tendencias de sobredosis en ese país, atribuyó el aumento a la situación actual por el Covid-19.

Prevención 

e información

Gady Zabicky, Comisionado Nacional contra las Adicciones en México, explica que por mucho tiempo, el consumo de drogas se asoció con la criminalidad y con un problema de conducta antisocial, pero hoy el enfoque se centra en la prevención y solución. La comunicación, indica, es clave en este nuevo abordaje.

“Lo óptimo sería que los padres de familia, los maestros, los entrenadores, los psicólogos, no tuviéramos que hacerla de policías. Lo ideal sería que tuviéramos una entrada con nuestras familias, nuestros chicos, nuestras chicas, para que nos manifiesten, en primer lugar, su curiosidad y, en el peor de los casos, que ya están padeciendo de un problema”, dice el psiquiatra con subespecialidad en adictología.

Lo primero que hay que hacer cuando se descubre que un familiar o alguien cercano enfrenta una adicción es mantener la calma, hablar con la persona y buscar apoyo profesional, señala el psiquiatra y especialista en adicciones por casi 30 años, Hugo González.

Además, es fundamental contar con información médica y científica validada, añade el coordinador de la Clínica de Trastornos Adictivos del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente”. 

“Muchas veces la red familiar no está muy informada y acude a situaciones muy extremas y que no están validadas para el tratamiento de adicciones”, indica González. 

Cuando se busca ayuda, entidades como los consejos estatales contra las adicciones, presentes en todo el país, son una fuente confiable de información y orientación para las familias.

Salir es posible

El proceso es difícil, pero Ordaz, quien logró dejar las adicciones y reinsertarse exitosamente en la sociedad, es ejemplo y testimonio de que no es imposible.

El ahora activista cuenta que durante un taller del Centro de Colaboración Cívica y Partners for Democratic Change conoció el concepto acción sin daño, una metodología implementada durante el proceso de paz en Colombia que se centra en minimizar el daño y maximizar el impacto positivo de una intervención.

Le pareció que el modelo podría aplicarse también a los usuarios de drogas.

“Se trata de encontrar en el origen lo que puede estar causando un daño”, explica.

“Es como en el negocio: si no llegan clientes, yo tengo que ver qué no estoy haciendo. Así igual, una persona que tiene una adicción”. 

¿PROBLEMAS DE ADICCIONES? PIDE AYUDA

Si tú o alguien que conoces está pasando por un problema de adicciones, pedir ayuda es lo primero. En México está la Línea de la Vida, un centro de ayuda de la Comisión Nacional Contra las Adicciones. El teléfono gratuito es 800-911-2000 y la atención es 24 horas. También puedes escribir al correo electrónico: lalineadelavida@salud.gob.mx.

La negación: un problema que agrava las adicciones

José consumía drogas desde la adolescencia. En su casa todos lo sabían, pero nadie decía nada. En su caso, como en el de muchos, lo que complicó su situación y permitió que su adicción creciera fue que sus padres no quisieran reconocer a tiempo el problema.

Los papás de José no son un caso aislado. Hay muchas familias que caen en la negación cuando un integrante está viviendo un problema de adicción. ¿Por qué pasa esto?

Una de las reacciones más comunes ante el consumo de sustancias es la negación, definida por la Clínica Mayo como un mecanismo de afrontamiento que genera un lapso de tiempo para desarrollar adaptación ante situaciones inquietantes.

La negación forma parte del proceso natural del ciclo de asimilación de cualquier tipo de problemática que envuelve al ser humano. 

“Ayuda a despejar dudas simples y a veces absurdas sobre los estigmas que giran en torno a una situación”, explica Karen Torres, coordinadora del área clínica de Comunidad Sinaí, en Culiacán.

El riesgo de no aceptar

Cuando un menor de edad pasa a ser adicto a alguna sustancia como el alcohol, el tabaco y, en casos más extremos, a las drogas no legales, pueden generarse escenarios de riesgo, no solo para el consumidor de estos productos, sino también para su familia.

La terapeuta en adicciones Graciela Sánchez, quien ha colaborado con la Comisión Nacional Contra las Adicciones (Conadic), explica que la negación ante la presencia de un adicto en casa está estrechamente ligada al poco conocimiento que se tiene sobre la dependencia a estas sustancias y a los clichés que se difunden en medios audiovisuales sobre cómo se vive una adicción.

“‘Como padres es importante estar siempre observando, porque la negación comienza desde los primeros síntomas de la adicción, no nace espontáneamente una vez que se detecta”, explica. 

“Cuando nuestra hija o hijo llega alcoholizado, cuando tiene resacas constantes por haber bebido, cuando hay lagunas mentales, cuando empieza a cambiar su personalidad y los padres hacen como si nada, cuando normalizan estas situaciones, ahí empieza la negación”.

Leer las señales

Contrario a lo que se cree, a la hora de buscar alternativas para atender una adicción, la droga no es el problema, sino la persona que la consume.

Y uno de los errores más comunes que cometen los padres, indica Sánchez, es buscar culpables. 

“Los amigos, el novio, el estrés de la escuela, del trabajo, pero nunca vemos en casa, qué está pasando”, explica.

A veces los padres, por miedo a los prejuicios de su círculo, abonan a la negación propia de sus hijos ante una adicción, aminorando la magnitud del problema que enfrentan. 

La familia se ve afectada seriamente durante todo el período en que se desarrolla la adicción. Uno de los problemas a los que debe enfrentarse es la manipulación frecuente de parte del adicto. Por otra parte, está la distorsión de sentimientos, como la sobreprotección, la rabia, la angustia y el temor, que favorecen el fenómeno de la codependencia, explica en su sitio web la Clínica de Atención a Adicciones Nuevo Ser, en Tijuana. 

Reconocer para atender

“Es frustrante cuando alguien a quien quieres niega un tema importante”, explica Torres, quien atiende a jóvenes de entre 14 y 18 años en la Comunidad Sinaí. 

Lo adecuado, señala la especialista, es hacerle saber a la persona que se está dispuesto a hablar sobre el tema, incluso aunque ambos se sientan incómodos. 

En todo proceso de tratamiento y terapia es necesario buscar ayuda profesional e involucrar directa y activamente a la familia, de manera que ayude a solucionar el problema y entienda que incluso puede ser parte de esa conducta adictiva.

Recomendaciones
importantes:

  • No minimizar el diagnóstico de una adicción.
  • Evitar buscar más diagnósticos en lugar de atender la adicción.
  • Entender las adicciones como problemáticas familiares, no individuales.
  • No evadir la atención integral de las adicciones, importan tanto la parte física, como la emocional y la social.
  • Acompañar a la persona dependiente a sus terapias, no dejarlo solo.
  • Incorporar a la familia a los procesos de terapia psicológica para prevenir recaídas o problemáticas de este tipo en otros integrantes

Las familias, explica Sánchez, son los principales núcleos de apoyo para los consumidores. La familia de José, como la mayoría de las familias de adictos, lo entendió hasta que el problema era grave. Afortunadamente aún estaban a tiempo y lograron salvarlo involucrándose todos.

Al final, indica la especialista, las adicciones suelen ser resultado de problemáticas sociales que se dan al interior de las familias y deben dejar de ser vistas como algo ajeno a ellas. 

“Las familias son la tierra y los hijos la semilla”, concluye.

Adicciones legales, entérate cuáles son y cómo prevenirlas

El concepto de adicción se encuentra estrechamente ligado a sustancias prohibidas por la ley como las drogas duras y otros compuestos regulados para cierto público, sin embargo, existen muchos otros productos que pueden generar adicciones y que están al alcance de toda la población.

Cuando hablamos de adicciones legales nos referimos a todas aquellas sustancias o conductas vigiladas por el Estado cuyo abuso puede generar consecuencias negativas en la salud física o emocional de quien las consume y de las personas en su entorno.

Las sustancias que generan adicciones suelen ser introducidas en el organismo ya sea de forma oral o inhalándose, posteriormente actúan sobre el sistema nervioso central y provocan cambios que afectan a la percepción, al estado de ánimo o a la  conducta. 

Aunque se cree que solo las drogas prohibidas por la ley son capaces de generar dependencia, existen componentes químicos de uso común que también son adictivos y su abuso puede crear necesidades que den origen a otras alteraciones.

Kalid Karen Rogel Torres, Supervisora Clínica de Comunidad Sinaí, señala que a pesar del prejuicio que existe sobre el consumo de drogas prohibidas por la ley, el alcoholismo y el tabaquismo son problemáticas que deben ser reguladas con mayor vigor puesto que son sustancias de fácil acceso, principalmente para menores de edad y pueden convertirse en una puerta de iniciación para otro tipo de drogas como la marihuana o los productos sintéticos.

Estos son algunos productos legales que pueden generar adicción:

Alcohol

En México la venta y consumo de bebidas alcohólicas está prohibida para menores de edad, sin embargo, el fácil acceso a ellos, propician que la dependencia del alcohol sea uno de los grandes problemas de salud en el país. El alcoholismo se caracteriza por la necesidad imperiosa de beber alcohol y la incapacidad de poner un límite en el ritmo y cantidad de bebida.
“La sustancia adictiva más común es el alcohol, porque también existe una tradición en la que se asocia la diversión con su consumo, incluso se hereda de una generación a otra y muy pocas personas son capaces de aceptar que son dependientes de ella” señala la Supervisora Clínica de Comunidad Sinaí.

Nicotina

Rogel Torres señala que el tabaquismo es uno de los problemas que se deben atender de forma más efectiva en materia de salud. Este producto regulado, comparte, abre la puerta al consumo de drogas duras que pueden afectar severamente el sistema nervioso de los consumidores.
Según la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, en 2019 murieron 60 mil personas en México debido a problemáticas relacionadas con el tabaquismo.
“Ahora están muy de moda los cigarrillos electrónicos que tienen sabores, con ese tipo de productos hay que tener cuidado porque son el gancho para otras sustancias más peligrosas”, añade la psicóloga.

Azúcar

La Secretaria de Salud en México señala que los mexicanos consumen 4 veces más azúcar que las porciones que recomienda la OMS.  Expertos afirman que el azúcar tiene un alto potencial adictivo ya que causa la liberación de opioides y dopaminas en el cerebro, químicos que brindan una sensación de felicidad, pero cuyo efecto dura muy poco. El azúcar refinado es el principal culpable de la obesidad, enfermedades como la diabetes y alteraciones neurocelulares, así como de la reducción de la esperanza de vida de la población.
“Los niños son las víctimas principales de este tipo de adicción, que en muchos casos es fomentada por los padres, quienes ignoran las propiedades negativas del azúcar”, comenta la especialista.

Cafeína

Está presente en un sinfín de bebidas como café, malteadas y refrescos, así como en algunos fármacos. Se tiene la idea de que es inofensiva, pero la cafeína es un estimulante natural que pertenece a la familia de los alcaloides. El abuso en el consumo de cafeína debilita las glándulas suprarrenales, agota varios nutrientes vitales e interfiere con el equilibrio hormonal, dando origen a cuadros de insomnio, nerviosismo, ansiedad y problemas gastrointestinales. También puede causar palpitaciones.
“Se debe poner mucho ojo en este tipo de productos ya que no se encuentran regulados de manera efectiva y tienen un impacto muy significativo en el ritmo de vida y los procesos cotidianos de las personas”,  dice al respecto Rogel Torres.

Ludopatía

“Los casos de adicción al juego pueden ser más complejos que el abuso de sustancias, ya que se habla de procesos neurológicos internos que se tratan de manera diferente”, expresa la psicóloga.
La ludopatía es considerada un trastorno grave, ya que las apuestas pueden estimular los sistemas cerebrales de recompensa al igual que las drogas.
“Es recomendable la terapia y, en la mayoría de los casos, una medicación que regule el impulso de apostar”, puntualiza la especialista.

Atención y prevención

La supervisora de Comunidad Sinaí señala que la atención en casos de adicción se da a través de un sistema de evaluación que da lugar a un proceso de desintoxicación que dura de 14 a 21 días, seguido por terapia conductual y un control de medicación para reducir el estrés y la ansiedad.

Mantener la mente ocupada en actividades y pasatiempos como el deporte es la mejor forma de prevenir estas adicciones silenciosas.
“Yo siempre recomiendo el deporte porque es la mejor forma de quitar el estrés, que es el detonante principal de cualquier adicción”; comparte Rogel Torres.
Las actividades artísticas como la danza, el canto y la pintura también son recomendadas por expertos, debido al estímulo emocional que generan en pacientes con adicciones.
La terapia, explica Rogel Torres, es un proceso constante de introspección que ayuda a vigilar lo que va bien y los puntos de mejora en la vida de las personas. Por eso es recomendable, en cualquiera de estos casos, acudir con expertos en psicología que indiquen el mejor tratamiento.