Tip #1 para hablar con tus hijos de embarazo adolescente: no esperes a la adolescencia

Hay temas que son difíciles, pero importantes para toda familia. El embarazo adolescente es uno de ellos. 

Se trata de una plática que padres y madres deben tener a tiempo con sus hijos, pues es una problemática que repercute en la vida de miles de adolescentes en México.

Les afecta negativamente en la salud, la permanencia en la escuela, los ingresos presentes y futuros, el acceso a oportunidades recreativas, sociales y laborales especializadas y de calidad; y el desarrollo humano, señala información del programa Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, publicada en el sitio web del Gobierno mexicano.

La tasa de embarazo adolescente en México es la más alta entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El Banco Mundial indica que la tasa de fertilidad en adolescentes de 15 a 19 años de edad es de 59 nacimientos por cada mil mujeres, según datos de 2019. 

Siempre es importante la prevención, sin embargo, en el contexto de la pandemia del Covid-19 se vuelve más relevante.  El Consejo Nacional de Población (Conapo) calcula que el confinamiento provocado por la actual epidemia puede derivar en que se registren 21 mil 575 embarazos en adolescentes entre 2020 y 2021. La emergencia sanitaria hace que menos mujeres tengan acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.

¿Qué pueden hacer las mamás y papás dentro de su casa para prevenir el embarazo adolescente? 

Ana María Delgado, presidenta de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, aconseja no dejar el tema de sexualidad hasta la adolescencia. Desde que los niños están en preescolar, indica, los padres deben estar abiertos a resolver sus dudas.

“De manera informal los padres dan información a sus hijos en la forma en que conviven, hablan, tienen muestras de cariño y demás, o sea, se está dando educación informal, siempre hay educación”, señala. 

La buena comunicación y la apertura a resolver sus inquietudes con las niñas y niños irán sentando las bases de confianza con la que se comunicarán y podrán brindar información cuando lleguen a la pubertad, el momento de la vida cuando un niño o una niña madura sexualmente. Este proceso suele ocurrir entre los 10 y 14 años para las niñas y entre los 12 y 16 para los niños, causando cambios físicos, indica el sitio web Medline Plus de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Delgado explica que la sexualidad siempre genera curiosidad, inquietud y dudas, por lo que desde muy pequeños se preguntan qué sucede y a veces preguntan. Las reacciones de los padres les dan pauta para saber si pueden seguir indagando o no. 

“La forma en que se responde y la actitud que se tiene al momento de esa pregunta también es muy importante. Si el padre o la madre se sonrojan, saben que están preguntando algo que no va a ser respondido”. 

Cuando lleguen a la adolescencia ya deben tener conocimientos científicos que les compartan los padres porque si no los buscarán por su cuenta, lo que conlleva un riesgo a que encuentren pornografía o información errónea en internet o a través de sus amistades.

“Como el chiste que dice: ‘hijo ya es tiempo de que hablemos de sexualidad’ y el hijo responde: ‘sí papá, ¿qué quieres saber?’”, cuenta Delgado.

La especialista en educación sexual señala que las y los adolescentes a veces pueden tener ideas falsas como que no se pueden embarazar en la primera relación sexual, desconocen las implicaciones que tiene ser madre y padre en la adolescencia, cómo esto trunca su proyecto de vida,  o bien, fantasean con que formarán una familia ideal al tener un bebé. 

“Por eso es importante la información y educación”, advierte. 

Delgado sugiere ir abordando estos temas, incluso antes de la adolescencia: desarrollo de la pubertad, menstruación, eyaculación; métodos anticonceptivos para adolescentes; enfermedades de transmisión sexual; la fecundidad y las implicaciones del inicio temprano de la maternidad; desarrollo psicosexual del niño y del adolescente; abuso sexual; situaciones de riesgo para la salud sexual y reproductiva de adolescentes; emociones; valores y familia. 

También aconseja buscar apoyo de especialistas, si los padres no se sienten seguros de cómo abordar los temas, o bien, buscar libros de sexualidad en librerías. 

Una plática importante

Punto D,  organización que promueve los derechos sexuales y reproductivos de jóvenes y adolescente, ofrece estos tips: 

  • Bríndales confianza. Que vean en ti un adulto que escucha, al que pueden preguntar sobre aspectos de la sexualidad y de las relaciones sin que se les juzgue, critique o mienta.
  • Muestra espontaneidad. Habla de la sexualidad como si se tratara de un tema cotidiano, con naturalidad.
  • No dejes  que tu miedo o vergüenza le impida preguntarte. Da un paso adelante en lugar de evadir el tema, di: ‘no sé, pero investiguemos juntos’.
  • Olvídate de tus prejuicios. No pienses que al hablarle de sexo le estás incitando al inicio temprano de la vida sexual, por el contrario, le estás dando herramientas para prevenir un embarazo adolescente o cualquier otra situación de riesgo.
  • Sé proactivo y acércate para explicar temas aprovechando las experiencias de su círculo cercano. Las historias de sus amigos también pueden sucederles a ellos, no tiene nada que ver lo mucho que los protejas.

23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años

    De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizan ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

Fuente: Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes 

Bebé en casa, ¡vida nueva! Los cambios que llegan con la maternidad

Aunque una vez que nace el bebé, la forma o composición física de una mujer puede ser muy similar a como era antes, o radicalmente diferente, es indiscutible que ya nada será igual, pues dar a luz cambia para siempre el cuerpo, la mente, y en general la vida: te conviertes en madre. 

Desde desvelos, dolores, preocupaciones sobre cuidar y proteger una nueva vida, pero también muchas satisfacciones, todas las madres, e incluso quienes han pensado en serlo, tienen en común el pensamiento recurrente de que no volverán a ser ellas mismas nunca, pero ¿para bien o para mal? 

Teniendo en cuenta que se sacrifican algunas cosas, nadie duda de que será un reto y quizá habrá dudas y a veces hasta arrepentimiento, sin embargo, al final suelen pesar más las alegrías y el sentimiento de que todo vale la pena. 

Estos son cinco cambios que te harán ver cómo los cambios de la maternidad transforman tu vida para siempre, de acuerdo al artículo “La ciencia confirma que eres una persona diferente después de dar a luz”, del sitio Motherly. 

  1. Tus prioridades cambian.

Sin importar si tu obsesión era escalar la cima de la vida corporativa, vivir el sueño de ser independiente o ser una gran artista conceptual, una vez que eres madre, le darás prioridad a cosas tan básicas que parecerán absurdas, como si hay suficientes pañales. 

2. Tu cerebro se transforma.

De acuerdo con la revista Scientific American, las hormonas del embarazo y lactancia afectan, incrementan el tamaño y la estructura de tus neuronas. Así que tus nuevos superpoderes incluirán mayor memoria y capacidad de aprendizaje. 

3. Seguirás siendo tú, pero una versión diferente.

A muchas mujeres les angustia perder su identidad o ser clasificadas como “la mamá de”, sin importar sus otras cualidades o capacidades. Pero lo cierto es que aunque las prioridades, formas y tiempos puedan enfocarse en los hijos, el núcleo o esencia de una persona no debería cambiar, sino ampliarse y enriquecerse.

4. Menos futuro y más presente.

Si bien angustiarse por seguir siendo fieles a sí mismas es una preocupación natural, muchas madres confirman que la urgencia de vivir el día a día y aprovechar cualquier momento libre para perseguir sus sueños o proyectos hace que no resientan tanto el cambio o los sacrificios que la maternidad implica, y que se enfoquen más en hacer las cosas que en planearlas. 

5. Tu ADN cambia.

Por si quedaban dudas de la evidencia de los cambios que genera el ser madre, científicos holandeses descubrieron que los cambios ocurren incluso a nivel celular, pues el feto comparte su información genética y células con su madre durante el embarazo, ayudándola a reparar tejidos e incluso órganos que su cuerpo por sí sólo no podría modificar. Ese proceso casi mágico de intercambio, llamado microquimerismo fetal, y otros más hacen que la madre y sus hijos queden conectados y afectados mutuamente por el resto de sus vidas. 

Ya lo sabes y con datos científicos, al ser madre tu vida dará un vuelco total. La maternidad no debe verse como un sacrificio o pérdida, sino como una inversión desinteresada en la que también hay mucho que ganar, aunque a veces sea intangible o no lo noten los demás. Las mamás siempre, muy adentro, lo saben. 

Y a ti, ¿cómo te cambió ser mamá? Compártenos tu experiencia enviando un correo electrónico a editorial a editorial@coppel.com.