Niños hiperregalados, los efectos del exceso de regalos

Esta tendencia a la abundancia de obsequios no es novedad, sin embargo, hasta hace algunos años se empezó a hablar del “síndrome del niño hiperregalado”, que es el que recibe todo lo que desea sin esforzarse y por lo tanto, no lo valora. 

Pero llenar a los niños y niñas de regalos no logrará que sean más felices, por el contrario, podría traerles consecuencias negativas. 

¿Por qué los papás regalan a los hijos todo lo que les piden? 

Cristina Sánchez, psicóloga clínica infantil, lo explica: porque los padres se proyectan. “Lo que yo no tuve se lo doy”, piensan; porque quieren compensar el tiempo que no pasan con ellos o por la influencia de los medios y la mercadotecnia. 

“Pasa cuando sale un personaje, sacan las mochilas y los niños, aunque tengan en buen estado sus mochilas anteriores, la quieren”, ejemplifica. 

“Pero viene de los padres poner los límites, ellos son quienes guían”.  

Este fenómeno se da en todos los niveles socioeconómicos, explica la profesora de la Facultad de Psicología de la UANL. Aunque les falte para otras cosas más prioritarias, los padres se endeudan para que los niños tengan la consola de videojuegos más actualizada.

¿Por qué no es bueno regalarles tanto? 

Los niños hiperregalados reciben todo lo que desean e incluso hasta lo que no piden, sin esfuerzo, lo que hace que no se establezcan límites, necesarios para que puedan regularse.

Una de las consecuencias es que no desarrollan tolerancia a la frustración y esto luego les trae dificultades en otras áreas, como la escuela, donde no respetan o no siguen las reglas, o en las relaciones, donde son muy demandantes porque creen que lo merecen todo.

Otro aspecto relevante es fomentar el juego simbólico. Los niños no necesitan juguetes para jugar porque tienen la capacidad de representar cualquier cosa con un objeto, por ejemplo, cuando una cuchara se convierte en un micrófono con el que puede cantar. 

“¿Qué sucede a nivel cerebral, dónde está quedando su creatividad, su imaginación?”, cuestiona Sánchez. 

“El niño puede jugar hasta con una caja de cartón. ¿Tú como padre qué quieres? Un juguete que le ayude a su creatividad, a su imaginación. Entre tantos juguetes se pierden”

La maestra en psicopedagogía considera que para los niños y niñas es más importante acumular experiencias con sus padres, que regalos. 

Unas vacaciones, un domingo familiar o hasta un rato de ocio en compañía de su familia será mucho más significativo para un niño que tener su recámara llena de juguetes que ni siquiera lo entretienen.

Menos es más

Es mejor que tus hijos tengan pocos juguetes, pero que realmente jueguen con ellos. Estos conceptos de la filosofía Montessori pueden servir para propiciar el juego de los niños: 

  • Que los juguetes estén ordenados en una estantería para que ellos puedan elegir.
  • Prefiere juguetes hechos con materiales naturales.
  • Evita los juegos electrónicos, mejor dale material o juguetes que fomenten el juego independiente, la imaginación, la creatividad y la concentración.
  • Opta por juguetes simples, minimalistas, que no los abrumen pues ya hay suficientes estímulos en el ambiente.