Grasas buenas y malas: ¿cuáles son y dónde están?

Mejorar la forma en que comemos va más allá de la eliminación de grasas, ya que existen muchos alimentos que contienen grasas saludables y son esenciales, ya que intervienen en la absorción de ciertas vitaminas liposolubles (se disuelven en grasas y aceites), como la vitamina A, D, E y K.

La Fundación Española del Corazón señala que las grasas resguardan una gran cantidad de la energía que necesita nuestro cuerpo, volviéndose necesarias para una dieta equilibrada. Por eso se recomienda que representen entre un 30 y un 35% del consumo energético diario de una persona adulta.

Por su parte, la American Cancer Society indica que, si bien, necesitamos grasa en nuestra alimentación, debemos comerlas con moderación y escogerlas sabiamente puesto que algunas son benéficas y otras sumamente dañinas para nuestro organismo.

El primer paso para saber incorporar las grasas de manera positiva en nuestra alimentación es conocerlas e identificarlas. 

Julio Augusto Mendivil, nutriólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Sinaloa, explica que un balance adecuado de alimentos que contengan grasas saludables permite llevar un mejor estilo de vida y ayuda a prevenir enfermedades.

Una alimentación equilibrada proveerá al cuerpo de ácidos grasos esenciales. Se les llama así porque el organismo humano no los puede producir por sí mismo, pero resultan necesarios para el desarrollo del cerebro, el control de la inflamación y la coagulación de la sangre.

“Las grasas son las que nos van a proveer de mayor energía, ya que un gramo de grasa aporta 9 kilocalorías a diferencia de los carbohidratos o las proteínas que solo nos aportan 4 kilocalorías”, señala Mendivil.

El nutriólogo sugiere sustituir de manera gradual el consumo de carnes rojas por carnes blancas, además de utilizar aceite de canola para cocinar cotidianamente. También se recomienda el consumo de coco, aceitunas y semillas.

“Siempre hay pacientes que llegan diciendo que han intentado bajar de peso dejando las grasas, pero sin visitar a un nutriólogo que atienda sus requerimientos, ya que cada persona tiene requerimientos particulares que deben ser valorados por un experto para poder modificar y así adecuar su plan alimenticio, que debe ir acompañado de ejercicio”, destaca Mendivil.

Así que, no les tengas miedo a las grasas, sólo elige consumir las que le hacen bien a tu organismo y evita aquellas que no le dejarán nada bueno a la larga.