Las preguntas de los niños

Cuando tus hijos te preguntan: ¿de dónde vienen los bebés?, ¿por qué el cielo es azul?, ¿cómo funciona la licuadora?, estas dudas surgen porque están intentando descifrar el mundo en el que viven y, esto es ¡todo el tiempo! A medida que crecen, adquieren y procesan un nuevo conocimiento tras otro, dichos momentos son conocidos como desequilibrios y pueden suceder mientras juegan, estudian, conversan, en cualquier momento. Para que tu hijo pueda comprender mejor el funcionamiento de las cosas, puedes iniciar explicándole la evolución del universo, porque a fin de cuentas todo parte de un origen. Ten por seguro que a tu hijo le encantará conocer al planeta tierra que estaba habitado por dinosaurios y otros animales de dimensiones enormes que ahora están extintos. Pero, ¿cómo explicar algo tan complejo de forma sencilla?, aquí te mostramos algunas estrategias:

Dale ejemplos de la vida cotidiana

Para que tu hijo tenga un aprendizaje significativo es necesario que relacione lo que ya sabe, con lo que se le va a enseñar, y una forma de hacerlo es mostrar ejemplificaciones del espacio donde él se desenvuelve. Cuestiónale sobre la naturaleza, los cambios que en ella existen, la hora en la que sale y se esconde el sol, la luna, las estrellas; guíalo para que describa todo lo que sabe y observa. Sal al jardín y coloca un hielo frente al sol, explícale que las cosas pueden cambiar. De esta forma podrás introducir el tema del origen del universo, haciéndole ver que todo tiene una historia, y que antes no existía lo que hoy conoce. Ayúdalo a interesarse más haciéndole preguntas que hagan volar su mente: ¿Te imaginas un planeta sin estrellas?, ¿cómo sería?… 

Los métodos didácticos ¡no pueden faltar!

Como cada niño aprende de manera distinta, debes identificar la forma en la que al tuyo se le facilita más adquirir un conocimiento. Partiendo de ahí, si tu hijo es muy visual, puedes mostrarle videos animados que explique el origen del universo, así como la caricatura En busca del valle encantado, para que se fascine con las especies y el ecosistema que antes existía. Si tu pequeño es fan de escucharte leer o de hacerlo por sí mismo, te recomendamos: La guía de los dinosaurios de Ñac-Ñac, de Emma Yarletf; El origen del universo de Inés y Guillén; y La sensacional historia del mundo de Neal Layton, ¡se divertirá a lo grande!

Manos en acción: ¡a aplicar lo aprendido!

Dale a tu hijo una hoja para que ordene los sucesos del origen del universo en orden cronológico, trabajen en una representación con marionetas, jueguen a preguntas y respuestas, apoyense de juegos de pares, rompecabezas, hagan muchos dibujos empleando todos los materiales que tengan disponibles: hojas de árboles, trozos de listones, sopas de letras, colores, papeles varios, ¡echen a volar su imaginación! pues la mejor forma de aprender es jugando.

Es importante que acompañes a tu hijo a encontrar las respuestas que necesita, así alimentas su curiosidad y aprendizaje, todos los días es una aventura nueva, una pregunta, una inquietud. Si eres partícipe de los momentos más importantes de tu hijo como lo es el aprendizaje, él podrá fortalecer su vínculo contigo. 

Verlo crecer a su ritmo es de las experiencias más gratificantes del día. ¡Involúcrate en su desarrollo!, siempre puedes encontrar nuevas estrategias para que aprenda de la mejor manera.

Compartir: valioso a cualquier edad

Es una actividad que usualmente se relaciona con la infancia: compartir juguetes, dulces, crayones, y por lo tanto, no suele identificarse como uno de los pilares de la sociedad; sin embargo, lo es.

En los últimos meses, la pandemia ha obligado al mundo a confinarse como nunca antes, y esto ha implicado compartir no sólo cosas sino espacios: la sala, el baño, la cocina, y a veces no es tan fácil lograrlo. 

Si bien, es cierto que compartir es un valor esencial que debe enseñarse desde la niñez, en ocasiones no se dimensiona la importancia que ésta puede tener en la formación del adulto y su desarrollo social.

De acuerdo con el estudio “La Ciencia de la Empatía”, publicado en 2017 en la revista académica Journal of Patience Experience, compartir es la base que fomenta la empatía, un valor que juega un papel social crítico, ya que permite el intercambio de experiencias, necesidades y deseos entre individuos, dando pie al resto de las interacciones sociales.

En el pasado, algunos expertos consideraban que la empatía no podía ser enseñada; sin embargo, hoy los pedagogos afirman que aprender a compartir a temprana edad es un paso significativo hacia el desarrollo de este valor.

Contrario a lo que se podría pensar, enseñar a compartir no es tan sencillo como parece, afirma la pedagoga Ayten Istiroti, certificada por la Asociación Montessori Internacional.

“El adulto es quien debe fomentar el compartir”, comenta, “Es algo que se enseña como ejemplo no como norma. Los niños son esponjas que absorben todo lo que observan y si en casa no se comparte, difícilmente el niño lo va a replicar”.

La intensa convivencia actual en distintos ámbitos puede causar roces, principalmente entre familias, pero también son compañeros de trabajo o amigos, y ante esto el ejercicio de la empatía resulta primordial. 

Según la especialista con más de 20 años de experiencia en educación, compartir implica mucho más que dar algo material, ya que al poner las propias necesidades en un segundo plano se desarrolla un profundo interés por el otro.

“Compartir algo o un espacio nos habla de una validación y valoración del otro, de la comprensión de sus necesidades y entendimiento de sus emociones. Cuando compartes estás proporcionando tiempo, escucha, y apoyo moral, no es sólo lo físico”, explica Istiroti. 

Dejar a un lado el egoísmo puede ser tal vez la mejor enseñanza de esta pandemia, pues involucra un crecimiento personal que difícilmente podría alcanzarse en otras condiciones.

Si no puedes hacer uso de un espacio o elemento en el instante en que lo deseas ¿qué vas a hacer al respecto? Lidiar con la frustración y aprender a valorar las necesidades de otros son características que definitivamente te ayudarán no sólo en tu desempeño social sino también en el profesional.