MEXICANOS ¡A MUCHA HONRA!

Hay una canción de Pepe Guízar que dice que “como México no hay dos”, y si se trata de talento, tenemos hasta de exportación. Estos tres mexicanos han brillado en el mundo gracias a su talento. Sin embargo, hay otro ingrediente que ha sido parte de su éxito. 

El bailarín Isaac Hernández, la chef Pati Jinich y el tenor Carlos Osuna comparten, muy a su manera, cómo sus raíces mexicanas han marcado sus trayectorias.

A PASO FIRME

Ámsterdam, Nueva York, San Petersburgo, París y Roma son algunas de las ciudades en las cuales ha pisado importantes escenarios Isaac Hernández, actual bailarín principal del Ballet Nacional de Inglaterra.

Desde niño practicando en el patio de su casa, el ballet fue su pasión, y hoy que ha llegado lejos, se enorgullece de ser mexicano, pues para él su país es un semillero de talentos.

“Hay muchos que todos los días trabajan por poner el nombre de México alto, y en distintos campos, desde astronautas, músicos, cantantes, científicos, actores, directores de cine, chefs, atletas, arquitectos, escritores, periodistas. Todos colaboramos desde nuestro campo para inspirar a las siguientes generaciones a luchar por sus sueños”, explica Isaac.

El tapatío fue reconocido con el “Prix Benois de la Danse” en 2018, considerado el Óscar de esta disciplina. También fue nombrado “Uno de los 1000 habitantes más influyentes de Londres”.

Las danzas tradicionales y la propia música mexicana son aspectos que marcan a un bailarín mexicano, cuenta Isaac. Otros aspectos que nos hacen únicos en el mundo, dice, son la perseverancia y el no rendirse o darse por vencido ante situaciones difíciles.

Al ser un líder mundial en la danza y ejemplo para muchos niños y niñas de México, reconoce que tiene una gran responsabilidad. 

“Eso es ser exitoso para mí. Hacer lo que te gusta y que eso que haces impacte de manera positiva en el mundo en el que vives”, resalta este mexicano, que extraña enormemente la comida típica mexicana, en especial los tacos, el clima y la espontaneidad de los mexicanos.

SABOR DE ORIGEN

Para conocer las razones de la fascinación de la cocina mexicana en el mundo, basta ver alguno de los programas de Pati Jinich, conductora de la serie Pati’s Mexican Table, que ya va en su novena temporada.

Esta mamá de tres niños y chef residente del Instituto Cultural Mexicano en Washington, D.C., tuvo que ser persistente y sortear muchos obstáculos que la presionaban a hacer cosas que no estaba dispuesta a sacrificar, como eliminar su acento o preparar cocina internacional.

“Siempre tuve muy claro que no quería cambiar mi identidad. Cuando tienes muy firme quién eres y qué es lo que quieres y de dónde vienes, a la larga da frutos”, cuenta la chef nacida en la Ciudad de México.

Pati ha recibido tres premios James Beard, considerados los “Óscares” de la gastronomía en los Estados Unidos. También ha sido nominada al Emmy por su serie que puedes ver en Amazon Prime.

Justamente su mexicanidad la ha puesto en un sitio especial con sus seguidores, que la buscan para conocer nuestra cocina, patrimonio de la humanidad.

“Voy a diferentes partes del país para explorar la cultura e historia. La última temporada se la dedicamos a Sonora”, narra Pati, quien está por terminar su tercer libro que saldrá en el 2021.

Desde que se mudó a Estados Unidos buscó romper mitos y estereotipos con el fin de que otras culturas dimensionen nuestras contribuciones. Para ella, el éxito implica dejar un legado para las nuevas generaciones, aportar a tu cultura.

“Creo que los mexicanos mismos no sabemos toda la riqueza o diversidad que tenemos, imagínate afuera, pero por fortuna la gente está mucho más abierta, aunque sigue existiendo esta ambigüedad: por un lado, Estados Unidos quiere la comida mexicana, y por otro, se tienen muchas preconcepciones de nosotros. Por ello es muy importante conocer nuestra cultura para poder presumirla al mundo”, concluye Pati. 

VOZ NACIONAL

Mazatlán, su lugar de origen, está siempre en el corazón del tenor Carlos Osuna. Y este sentir acompaña todos los días al cantante fijo de la prestigiosa Ópera Estatal de Viena, en Austria.

“El camino ha sido largo. De entrada, el idioma te shockea, pero llegar al Hollywood de la Ópera en Viena es un sueño, ya que estás en contacto con todas las estrellas, ensayas con ahora colegas como Plácido Domingo, Anna Netrebko y Jonas Kaufmann.

“Pasé de verlos en DVD a trabajar con ellos. Me llevó un tiempo adaptarme, pero los mexicanos somos buenos para adaptarnos a las circunstancias”, explica Carlos, quien desde 2010 está en aquel país.

“Podría vivir 30 años aquí, pero nunca me voy a sentir austriaco, esa identidad que me da México es única”, reconoce.

Aunque es el único mexicano como solista fijo, la compañía ha tenido como invitados a sus compatriotas Ramón Vargas, Javier Camarena y Rolando Villazón.

“Hay muchos cantantes muy buenos en México, somos un semillero, y terminan haciendo otra cosa, además de cantar, porque no hay espacios para desarrollarse”, reconoce el cantante.

Sus raíces han sido claves para salir adelante, pues destaca que los mexicanos cuando estamos en el extranjeros no perdemos el tiempo. 

“La disposición es muy importante porque podrías tener la mejor voz, pero si tu actitud no te ayuda, te resta”, dice el tenor.

Carlos destaca que aunque ahora cante en francés, alemán o italiano, él entendió que era tenor con melodías como “Mujeres Divinas” o “El Triste”, música con la que creció, y por ello siempre vuelve a sus raíces, pues lo conectan con su México.

Ser mexicano es…

Los mexicanos estamos unidos por hilos invisibles que nacen de los mismos valores, sin importar si vivimos en el desierto de Chihuahua o en las costas de Veracruz, las montañas de Puebla o la selva de Chiapas. 

Nuestras  raíces, con más de 500 años de antigüedad, se mantienen claras y son visibles. El escritor Juan Villoro define la identidad como “esas notas duraderas que permitan (al pueblo) reconocerlo frente a los demás, tales como: territorio ocupado, composición demográfica, lengua, instituciones sociales, rasgos culturales”. 

Gracias a esas notas podemos disfrutar de platillos tan ricos como el mole negro, chiles en nogada, cochinita pibil, chilpachole de jaiba, pescado zarandeado, enchiladas mineras, pozole verde, torta ahogada, aguachile y los deliciosos tacos al pastor; y es por ello que nuestra gastronomía es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (UNESCO).

Otro escritor, Carlos Monsiváis, definió la identidad como “la manera en que el instinto colectivo mezcla mitos y hechos de la historia y del día de hoy, computadoras y cultura oral, televisión y corridos”. Así, la música es otro gran punto de unión. Marimba, banda, ranchera, corridos, tríos y, por supuesto, el mariachi son géneros que no sólo nos hacen disfrutar, sino que nos acercan y nos hacen sentir orgullosos.

“La manera en que el instinto colectivo mezcla mitos y hechos de la historia y del día de hoy, computadoras y cultura oral, televisión y corridos.”

Carlos Monsiváis

Personajes tan emblemáticos como Francisco Villa, Josefa Ortiz de Domínguez, Emiliano Zapata o Benito Juárez fueron seguidos por figuras deportivas como Julio César Chávez, Lorena Ochoa o Fernando Valenzuela; de la esfera artística, como Frida Kahlo o Graciela Iturbide, y los nuevos ídolos, como Checo Pérez, Canelo Álvarez, Paola Longoria y tantos más, así como los siempre talentosos Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro, quienes muestran al mundo la entrega, lucha y genialidad que va en nuestro ADN.

Tal vez es esta suma de elementos lo que coloca a México en el lugar 23 en el Índice Mundial de la Felicidad 2019, creado por la ONU, que evalúa a 156 países de la voz de su propia población. Según esta lista, los mexicanos somos más felices que los encuestados de países como Francia, España e Italia.

Estos conceptos se unen a otros valores arraigados en la piel y el sentir del mexicano, como el trabajo, la entrega, el compromiso, la genialidad, la fraternidad, el amor y la solidaridad. Todos estos elementos hacen que ser mexicano sea algo único y especial.