¿Sabes cepillarte [bien] los dientes?

La Asociación Dental Americana recomienda cepillarse los dientes dos veces al día con pasta dental con flúor durante dos minutos cada vez.

Limpiar constantemente la dentadura es indispensable para evitar la generación de placa dental, sarro, caries, inflamaciones e infecciones en las encías, además del mal aliento. Pero no basta con cepillar los dientes, se tiene que hacer de la manera correcta para evitar que se desgasten, se quiebren o se caigan. 

El odontólogo Federico Baena, de Dental Integral Baena, en Querétaro, explica los errores más comunes que cometemos al cepillarnos los dientes:

Cepillado agresivo

Hay quienes piensan que cepillarse los dientes muy fuerte hará que queden más limpios, sin embargo, este mal hábito puede generar sensibilidad dental y sangrado de encías, por lo que se aconseja un cepillado lento y que cubra toda la dentadura. Se recomienda un cepillo de dientes que no genere molestias, con cerdas no muy rígidas.

Uso de bicarbonato

Combinar el dentífrico con bicarbonato de sodio y otros remedios caseros para blanquear puede dañar el esmalte de los dientes, es mejor no usar mezclas para el lavado. Tampoco se aconseja mojar el cepillo después de aplicar pasta dental, ya que ésta podría perder sus propiedades.

No limpiar la lengua

La lengua puede ser un importante foco de bacterias. En ella se albergan más del 80% de las bacterias de la boca y es la principal causa de mal aliento, por lo que también es importante cepillarla.

No usar hilo dental

El hilo dental debe usarse para llegar a todos esos espacios que no alcanza el cepillo. “No usar hilo dental es la principal causa de halitosis, además de que puede derivar en caries interdentales, la principal causa de endodoncias”, finaliza Baena.

Olvidarse de la cara interna de los dientes

Habitualmente se presta mayor atención a la cara externa y más visible de los dientes, pero la realidad es que la cara interna requiere los mismos cuidados para evitar la formación de sarro, caries y demás problemas asociados.

Creer que basta con el uso de enjuague

Aunque el enjuague bucal puede ser muy útil para eliminar bacterias, no es un sustituto del cepillado. Es necesario consultar a un odontólogo que te recomiende el más adecuado para tu tipo de dentadura.

¿Qué hay detrás del mal aliento?

El mal aliento puede hacerte pasar momentos incómodos, sobre todo al interactuar con los demás. Pero más allá del tema higiénico, ¿qué causa este problema?

El mal aliento mañanero es común y puede resolverse con una rutina simple de higiene bucal. Sin embargo, existe el mal aliento crónico, algo que ni un buen cepillado, ni el enjuague bucal, ni los chicles de menta pueden ocultar.

Esta condición se llama halitosis y es definida como un olor desagradable procedente del aliento. Es originada por mala higiene bucal o enfermedades de la cavidad oral, pero también puede ser un síntoma de padecimientos más severos que necesitan un diagnóstico y tratamiento específicos.

Datos de la Secretaría de Salud confirman que en algún momento de su vida, alrededor del 80% de los mexicanos ha tenido algún episodio de halitosis.

La Asociación Dental Americana (ADA) enlista 5 principales causas del mal aliento crónico:

Problemas dentales: Las caries son el principal detonante de la halitosis ya que las fisuras que se provocan en los dientes suelen ser espacios perfectos para la fermentación de partículas de alimento en la boca.

Infecciones: Ya sea de boca, nariz o garganta, ya que los fluidos que se producen por la presencia de virus son el alimento de muchas bacterias que se almacenan en la boca y que también generan mal aliento.

• Boca seca: La falta de saliva es un síntoma de halitosis, ya que ésta ayuda a descomponer los alimentos después de comer y provee sustancias que previenen las caries y otras enfermedades. 

• Tabaquismo: Todos los productos derivados del tabaco dejan su olor en el aliento. Además, los fumadores son propensos a contraer enfermedades de las encías, que pueden complicar la halitosis.

• Enfermedades crónicas: Aunque la halitosis es comúnmente asociada a problemas bucales, puede ser también un síntoma de reflujo gástrico, diabetes, complicaciones en el hígado o en los riñones. 


Pero no sólo es un problema físico para quien lo padece, la Secretaría de Salud señala que puede tener consecuencias en la autoestima, generar inseguridad, miedo a enfrentarse al público, pensamientos obsesivos y aislamiento.

Los expertos de la ADA precisan que la mejor forma de prevenir la halitosis es a través de una rutina dental. Para evitarla, cepíllate dos veces al día por dos minutos con crema dental fluorada y usa periódicamente hilo dental en tus limpiezas. Complementa bebiendo mucha agua y disminuye el consumo de cafeína. 

Si presentas problemas de mal aliento persistentes, es recomendable consultar a un odontólogo especializado para encontrar el origen. Y no olvides la limpieza dental profunda cada seis meses.