¿Eres enojón? ¡Úsalo a tu favor!

Por extraño que pueda leerse, es posible sacar ventaja de emociones que parecen tan dañinas como la ira o el enojo descontrolado, siempre y cuando se canalice esa energía en algo positivo.

Por supuesto que esto no es fácil ni se logra de la noche a la mañana, pues se requiere de entrenamiento y de fortalecer todos los días la inteligencia emocional.

Generalmente la ira está asociada a desplantes en donde perdemos el control y, en cuestión de minutos o a veces segundos, podemos dañar nuestra relación con los demás, e incluso nuestra integridad física o la de otros.

Lo primero es saber diferenciar entre una molestia o enojo y lo que realmente es un ataque de ira. Es natural enojarnos, pero estallar en cólera puede ser muy perjudicial.

“La ira es una emoción displacentera y explosiva que nace del enojo”, señala Alejandra Huerta, terapeuta especialista en inteligencia emocional.

“La diferencia está en la intensidad de la misma. Es decir, una molestia puede generar un enojo y éste puede detonar en una explosión de ira”.

De acuerdo con la experta esta explosión de energía desbordada puede servir como “combustible” para emprender acciones constructivas.

“Esa es la parte positiva de las emociones. Bien canalizadas y enfocadas pueden llevarte a grandes resultados. Por ejemplo, después de alguna ruptura amorosa se viven emociones displacenteras, entre ellas, el enojo. Cuando esa emoción la enfocas de manera positiva, te ayuda a emprender un nuevo negocio, a parar con el sufrimiento, a hacer ejercicio, a invertir en tu persona”.

Si tu estado físico te molesta y esa sensación te puede encaminar a tener un ataque de ira, lo recomendable es capitalizar esa energía haciendo ejercicio. Muchas personas agradecen ese momento de paz que sigue a una rutina ardua de esfuerzo físico y que los aparta de emociones nocivas.

La especialista menciona que algunos entrenadores deportivos inyectan en los atletas esa dosis sana de enojo para que lo descarguen en la cancha y no de manera violenta.

En el área profesional y de negocios, por ejemplo, la ira bien encaminada puede lograr que las personas emprendan acciones nuevas que antes no tomaban en cuenta por temor a fracasar.

“Una persona que usa bien esas emociones fuertes es la que se atreve a salir de su zona de confort y es cuando se usa esa frase de ‘sin miedo al éxito’, porque en el fondo están enojadas con la situación en la que están y esa molestia los impulsa a atreverse”.

Si has sufrido ataques de ira y te sientes mal por eso, la terapeuta sugiere enfocarte en reconocer tus detonadores, tus emociones e identificar tus reacciones.

“A partir de ese autoconocimiento la persona se permite ir tomando mayor conciencia sobre sí misma e ir diseñando mejores formas de reacción ante cada situación que enfrenta. Justo eso es inteligencia emocional”.

Alejandra Huerta

Para prevenir arranques de cólera, Huerta comparte que los ejercicios de meditación han demostrado ser efectivos. 

“La meditación nos ayuda a mantener la calma en momentos de estrés por medio de una respiración consciente y controlada. Pero hay otras alternativas como el tiempo fuera, que te permite alejarte momentáneamente de la situación estresante para recobrar la calma y evitar perder el control”, concluye.

La próxima vez que sientas que te hierve la sangre intenta detenerte. Enfocar ese coraje en algo de provecho para ti puede ser lo más sabio.

La ‘dieta mental’, cómo lo que pensamos afecta nuestra salud

En el mundo de la cocina hay una frase muy famosa: “somos lo que comemos”, que bien puede aplicarse a nuestros pensamientos. Así es, tú decides si quieres “consumir” ideas chatarra o en contraparte prefieres las que alimenten aspectos positivos a tu vida.

Estamos hablando de una idea de “dieta mental”, que ya desde los años 60 era manejada por escritores sobre espiritualidad como Emmet Fox -personaje clave para la creación de Alcohólicos Anónimos-, quien publicaría libros enfocados a este importante “detox”.

El autor irlandés proponía hacer el ejercicio durante siete días, buscando identificar los pensamientos para hacer conscientes aquellos que sólo obstruyen y no construyen

“¿Qué quiero decir por pensamientos negativos? Un pensamiento negativo es cualquier pensamiento de crítica, de rencor o despecho, de celos, de condenación de otros, de culparse a uno mismo; cualquier pensamiento que no sea positivo y de naturaleza constructiva, relacionado con uno mismo o con otro, es un pensamiento negativo”, escribió en uno de sus libros. 

“No se preocupe mucho en cuanto a la clasificación; en la práctica nunca tendrá dudas de si es positivo o negativo; aunque su cerebro trate de engañarlo, el corazón le dirá la verdad”, agrega en su escrito, destacando el valor de la intuición.

Otro concepto que ha circulado por las redes es la “Obesidad mental”, que pone sobre la mesa lo peligroso que resulta la “información chatarra” que sin reparo aceptamos consumir diariamente. Los “síntomas”que produce son opinar sin saber de lo que se habla, gustar de los escándalos, lo morboso, lo chocante y polémico e imitar a otros y sus conductas negativas, que lo único que hacen es alejarnos de lo propuesto por Emmet Fox.

Se calcula que al día, en promedio, tenemos 60 mil pensamientos, de los cuales el 90 por ciento tienden a ser negativos. La clave, entonces, para llevar a cabo al pie de la letra la “dieta mental” es no engancharte, es decir, no dedicarle tiempo a esa idea.

Es importante recordar que ese enganche generará reacciones en tu cuerpo, como angustia o ansiedad, así que en cuanto las detectes, aléjate de él. Al principio costará trabajo, pero ponerlo en práctica lo hará un hábito.

No olvides que: “somos lo que pensamos” y “cómo lo pensamos”. Reflexionarlo cada tanto tiempo seguro tendrá un efecto positivo en tu salud mental.