Discos de vinilo: ¿cómo mantener tu colección?

Los discos de vinilo ofrecen mucho más que buena música. Son todo un estilo de vida que invita a poder disfrutar de ese artista que tanto te gusta desde una experiencia que comienza en el momento que se compra el vinilo y continúa eternamente cada vez que se decide tomarlo para ponerlo en el tocadiscos. 

Si quieres mantener la calidad de tus discos de vinilo es necesario mantenerlos en buen estado para poder disfrutar de su música. Para esto hay que tener ciertos cuidados básicos que te vamos a nombrar a continuación.

Cuidados básicos a la hora de usarlos

Los discos de vinilo hay que manejarlos con mucho cuidado y manipularlos desde los bordes y la etiqueta del medio para no marcarlos ni dejarles huellas.

Lo más recomendable es limpiarlos antes y después de escucharlos para asegurarse de sacarles todo el polvo. ¿Cómo? En las disquerías suelen vender trapitos y un spray especial para los vinilos. Es lo ideal.

Ahora viene la hora del guardado.  Una vez que se utilizó y se limpió lo mejor es guardarlo en una funda interior especial con una capa antiestática antes de meterlo en su funda de papel. Si se usan con frecuencia es suficiente, sino lo recomendable es que la funda de papel se envuelva en plástico. Para los más fanáticos, existen otros dos tipos de fundas que protegen mejor los discos de vinilo, solamente que requieren de una mayor inversión. Estas son las tres opciones:

  • Papel: esta es la opción más común ya que es normalmente con la que vienen los diferentes vinilos. Sin embargo no son la mejor opción, ya que pueden rayar el disco al sacarlo y meterlo. 
  • Poly (o polipropileno): estas fundas son más caras pero conservan los vinilos en perfecto estado, ya que este material elimina los problemas de polvo y arañazos a la hora de maniobrar el vinilo.
  • Papel con revestimiento de polipropileno: es una mezcla de los materiales de las dos fundas anteriores. La capa exterior es de papel, para hacer la funda mucho más rígida, mientras la capa de polipropileno, en el interior, la protege de riesgo de arañazos y de acumular polvo.

Dentro de los cuidados que hay que darles a los discos de vinilo está la parte de la limpieza. Hay dos limpiezas que son claves y que hay que tener en cuenta para mantener en óptimas condiciones los discos: 

  • Limpieza en seco: usa un cepillo de fibra de carbono para limpiar el vinilo antes y después de cada reproducción. 
  • Limpieza en mojado: es para cuando se le quiere hacer una limpieza profunda. Para este proceso se debe usar una mezcla de jabón y agua mineral. Hay que mojar trapito de microfibra con este líquido y pasarlo suavemente y, posteriormente, secar el vinilo con otro trapo del mismo material. 

Otra opción son las máquinas de limpieza. Estas son solamente útiles para aquellas personas que tienen una gran colección de vinilos, ya que suelen ser costosas. Hay aspiradoras que automáticamente los limpian y limpiadores de centrifugado que limpian el disco a medida que giran los cepillos. 

No se ponen uno encima del otro

Es muy común ver vinilos uno encima de otro pero ¡es un error! La forma correcta de almacenarlos es verticalmente, uno al lado del otro. Hay que tener en cuenta que comparado con otros formatos el vinilo es bastante pesado, por lo que el peso y la presión podrán deformarlos con el tiempo. Además, se pueden marcar, desgastar e incluso quebrar.

Lo mejor es tener un mueble especialmente para que los vinilos quepan correctamente y que aguante su peso. Teniendo en cuenta que cada vinilo persa alrededor de 200 gramos, es importante contar con un mueble robusto que los pueda contener. Además, tener un espacio en donde colocarlos verticalmente, ayuda a poder clasificarlos de tal manera que sea más fácil de localizarlos. Una buena forma de ordenarlos es por género y alfabéticamente. 

Teniendo en cuenta estos simples tips alargarán la vida de tus vinilos. Ya sea que los quieras pasar de generación en generación o, por qué no, vender en alguna subasta en unos años. 

Los vinilos tienen ese no sé qué que enamoran 

Las tecnologías avanzaron y quizás muchos en su momento pensaron que los vinilos desaparecerían, pero la realidad es que cada vez son más las personas que los eligen. Si bien tienen poca capacidad de almacenamiento, registran absolutamente toda la información sonora del acontecimiento musical. Sumado a eso, el rozamiento de la aguja aporta un componente que hace que la experiencia sea única. Y, por último, las portadas de sus fundas son todas unas obras de arte que los amantes de los discos sueñan con poder tener en sus repisas. 

¿Te alegra esa canción? Descubre el porqué

Las notas musicales pueden tener rostro y gestos, tal como los “emojis” que usamos a diario para comunicarnos digitalmente. Y es que ciertos ritmos y frecuencias sonoras tienen relación directa con nuestros estados emocionales. 

“La música tiene un papel muy importante en lo sentimental, porque tiene que ver con el momento en el que la escuchaste. Cualquier género musical va a influir en nuestro devenir emocional”, explica Eluid Velázquez, productor de radio y especialista en música e identidad.

Y es que ciertos tipos de música pueden afectar nuestro estado de ánimo, generalmente para bien. Incluso, las notas pueden “sincronizarse” con nuestros latidos y hasta llegar a disminuir la percepción del dolor físico. 

“El cerebro hace comparaciones instantáneas y crea expectativas vinculadas con las experiencias, estado de ánimo y nuestros alrededores”, señala el artículo Cómo los diferentes géneros musicales afectan tu estado de ánimo, en el sitio web de la compañía musical neoyorquina Connolly. 

Más allá de nuestro gusto particular, la música tiene un efecto particular en quien la escucha. Por eso algunos ritmos tienen el poder de calmarnos, mientras que otros nos ponen de buen humor y, en casos especiales, nos llegan a emocionar hasta las lágrimas.

Para el ánimo y el desahogo 

En el estudio Trying to be happier really can work: two experimental studies (Tratar de ser feliz realmente puede funcionar: dos estudios experimentales), científicos de la Universidad de Missouri revelaron cómo algunos ritmos pueden impactar nuestra forma de sentirnos. 

La música rock, punk o cualquiera con ritmo acelerado y vigoroso pueden mejorar el estado de  ánimo, afirma la investigación publicada en el Diario de Psicología Positiva de esta institución.

Pero, contrario a lo que pudiera pensarse, la música “triste” o “depresiva” no produce efectos negativos, sino que permite a quienes la escuchan hacer una “catarsis” emocional o desahogo, que a la larga beneficia al estado de ánimo. 

“Se ha culpado, a través de la historia, a ciertas bandas musicales o canciones, de inducir depresión o suicidio en gente que las escuchaba, pero no pueden ser responsables de tragedias o masacres por escuchar música ‘violenta’. La música es un signo que se interpreta de acuerdo al contexto”, afirma Velázquez.

“Incluso, la música triste o reflexiva sirve como catarsis, para desahogar las emociones negativas que nos aquejan”.

Sincronía con el cuerpo

A nivel biológico, la música entra al sistema nervioso y se traduce en ondas cerebrales, que se sincronizan con nuestros cuerpos y latidos del corazón, según una investigación de Nina Kraus, profesora de neurobiología en la Universidad de Northwestern, en Illinois.

A la música con una estructura balanceada, como la clásica, se le relaciona con el bienestar fisiológico, ya que sus compases permiten la sincronía con los latidos del corazón. 

“Mozart es el músico más prolífico de la historia, y se le han adjudicado a su música propiedades tranquilizantes e incluso se ha recomendado para desarrollar la inteligencia, sobre todo porque su compás se sincroniza con el ritmo cardiaco”, destaca Velázquez. 

Sin embargo, esto no quiere decir que sea un factor determinante en el desarrollo de la inteligencia, la realidad es que por sí sola la música no mejora o empeora el aprendizaje.

Poder terapéutico

Hay canciones específicas con ritmos y letras positivas, como We are the champions, de Queen, que ya es un himno en campeonatos deportivos y desde sus primeras notas revela un momento de júbilo. 

También se ha demostrado a través de estudios que ciertos ritmos ayudan a reducir el dolor físico y facilitan la recuperación y rehabilitación de quienes han tenido, por ejemplo, lesiones cerebrales. 

Lo cierto es que el poder de la música es una combinación entre sus características propias y las de quien la escucha.

“Aunque la música no es por sí sola responsable absoluta de emociones positivas o negativas, el que te muevas, que rías, que bailes, que te deprimas, que te emociones, es producto de una simbiosis entre el sonido y el momento”, concluye Velázquez. 

La próxima vez que sientas que una canción te pone de buenas automáticamente, recuerda que además de tu gusto musical, hay un motivo científico detrás de ese efecto.