¿Qué efectos tiene el calor en tu cuerpo? Descúbrelo y cuídate

El calor del verano es perfecto para ir a la playa o darse un chapuzón en una alberca, pero como eso no es todo los días, las altas temperaturas se pueden volver bastante incómodas o incluso peligrosas para tu salud. Por eso es importante que, ante el calor, tomes precauciones para disfrutar del verano y cuidar de ti y de tu familia. ¡Toma nota! 

¿Qué pasa en el cuerpo con el calor? 

De acuerdo a un completo informe realizado por el Diario El País de España, consultando organismos especializados, las altas temperaturas, pueden provocar insolaciones, golpes de calor, quemaduras y en casos extremos, hasta agravar algunas enfermedades.

En los bebés o niños pequeños es frecuente la dermatitis por calor, que se produce por la obstrucción de los conductos de las glándulas sudoríparas y eso hace que aparezcan granitos. En los adultos, se incrementa la retención de líquidos, sobre todo en las piernas, como consecuencia de la vasodilatación: la pérdida de sales y agua que conlleva la sudoración puede ser la causa de calambres y contracturas musculares dolorosas; y puede darnos un golpe de calor si pasamos mucho tiempo expuestos a altas temperaturas. Pero, ¿cómo cuidarse de todos estos efectos adversos del calor? Aquí tienes algunos consejos.

Usa ropa fresca

La moda de playa es genial para el verano, pero cuando se está en la ciudad muchas veces no es posible usarla y la ropa normal se puede convertir en algo desesperante. Por eso la sugerencia es utilizar prendas holgadas para que el calor entre y salga fácilmente. Procura también que sea ropa de colores claros, ya que éstos repelen el calor. También es recomendable complementar tu outfit con algo que te proteja de los rayos del sol, como  paraguas, sombreros, lentes de sol o gorras, éstos además de cuidarte del sol, te dan un toque de estilo extra. 

¡Cuidado con la comida! 

Las altas temperaturas frecuentemente se vuelven enemigos de la comida, ya que el calor suele ser un factor muy común para la descomposición de los alimentos, generando problemas estomacales o hasta intoxicaciones. Por eso, antes de ingerir cualquier alimento, procura que esté en buenas condiciones, especialmente el pollo, una comida que se ve afectada muy rápidamente por el calor si no está en condiciones adecuadas. De preferencia, come en casa y no en la calle.

¡Agua, mucha agua! 

Por supuesto, la recomendación por excelencia ante el alza de temperaturas es tomar bastante agua y si haces deporte, de preferencia suero. Además, evitar bebidas alcohólicas o con cafeína. Si vas a ejercitarte en el calor, lleva tu hielera con suero o agua fresca contigo, y toma sorbos durante tu sesión de entrenamiento y considera traer una toalla húmeda envuelta en hielo para refrescarte. Recuerda: no esperes a estar sediento para beber líquidos. Para una buena salud, es primordial tomar al menos 2 litros de agua diariamente.

Protege tu piel del sol 

Tu piel es para toda la vida, por lo tanto, debes cuidarla como se merece. Considera que al exponernos al sol somos más propensos a quemaduras. Las arrugas, manchas, y cáncer de piel también son todos resultados de no darle el cuidado necesario al órgano más grande de nuestro cuerpo. Por lo tanto, evita el calor del mediodía y siempre usa protector solar. Recuerda que las horas pico del calor y de mayor radiación son entre las 11 de la mañana a las 3 de la tarde. Elige las primeras horas del día para llevar a cabo tus actividades al aire libre.

En días de sol, ¡protégete!

Para los especialistas, la aplicación de bloqueador solar en la piel debe hacerse siempre. Pero especialmente en el verano este buen hábito se vuelve una necesidad, pues en esta época las radiaciones solares son más agresivas que el resto del año.

Y debe usarse no sólo cuando vas a una alberca o a la playa, sino todos los días, cada vez que sales de casa y estarás expuesto al sol. 

Es verdad que en cantidades moderadas, tomar el sol ayuda a mantener una buena salud, sin embargo, en exceso es perjudicial.

 La Fundación Mexicana de Dermatología calcula que entre los 18 y 20 años de edad, las personas ya han recibido del 50 al 80 por ciento de la radiación solar a la que estarán expuestos durante toda su vida. Esto se traduce en un mayor riesgo de contraer cáncer de piel en la madurez. Por eso desde hoy cuida tu piel y la de tu familia.

¿Cuál usar?

  • Lo primero que hay que revisar es el Factor de Protección Solar o FPS. Éste indica cuántas veces el producto actúa como defensa natural sobre la piel, por ejemplo, si es FPS 50, el nivel de protección ante una quemadura es 50 veces superior a que si no lo usaras.
  • Busca que diga de amplio espectro, esto protege tanto de los rayos UVA como de los UVB (rayos invisibles que provienen de la energía del sol y pueden producir efectos en la salud).
  • Tu tono de piel también es determinante, entre más clara sea tu piel mayor debe ser el FPS; para pieles más oscuras, el de 30 funciona bien.

Para aplicarlo

  • Estas son las recomendaciones de la Academia Americana de Dermatología:
  • Aplícalo 15 minutos antes de salir de casa, es lo que tarda la piel en absorberlo.
  • Usa suficiente y frótalo sobre la piel.
  • Cubre todas las áreas expuestas, no olvides cuello, nuca, orejas y manos.
  • Utiliza un bálsamo para los labios con un FPS de al menos 15.
  • Reaplica cada cuatro horas aún si el día está nublado, cada dos horas si estás en la alberca o playa e inmediatamente después de mojarte o sudar en exceso.
  • Evita exponerte al exceso de sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, es cuando los rayos son más fuertes y dañinos.