¿Cómo diferenciar la tristeza de la depresión?

Seguro ha habido días en los que te has sentido desganado, decaído, desmotivado y pesimista. Hasta cierto punto es normal sentirse así, sobre todo ante la pandemia que estamos atravesando y que nos ha llevado a vivir situaciones inusuales. 

Sentir tristeza o depresión suelen usarse como sinónimos, sin embargo, los términos se refieren a distintas circunstancias. Aunque en ocasiones la tristeza pueda estar relacionada con la depresión, es importante conocer sus diferencias para no confundirlas.

“La tristeza es una emoción básica del ser humano, así como lo son la alegría y el enojo, mientras que la depresión es un trastorno en el estado de ánimo que provoca incapacidad para disfrutar de la vida cotidiana”,

explica el psiquiatra José Sordia Ramírez, certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría.

Tener tristeza es muy diferente a tener depresión. 

La tristeza representa un estado de ánimo pasajero, frecuentemente ocasionado por un hecho específico que produce un impacto negativo. Por lo general, es transitoria y no afecta el desempeño diario, contrario a la depresión, que puede durar meses, incluso años, afectando directamente el funcionamiento de la persona.

“La disfunción ocasionada por la depresión, no es transitoria, es una cuestión sostenida a través del tiempo con cambios significativos en el estado de ánimo”, señala Sordia Ramírez.

“Cuando una persona muestra, por al menos dos semanas, una continua y marcada disminución en su estado de ánimo, experimentando, sensación de vacío o desesperanza, y/o pérdida de interés y capacidad para disfrutar de la mayoría o de todas sus actividades diarias, sean familiares, laborales o sociales, es señal de que atraviesa por un episodio depresivo”. 

Además de afectar el estado de ánimo y la interacción interpersonal del paciente, la depresión conlleva otros síntomas relacionados con las funciones básicas del ser humano, que pueden manifestarse en pérdida de apetito y disminución de peso, o bien, incremento de apetito y aumento de peso.

Otro síntoma importante de la depresión son las alteraciones del sueño. Pueden ir desde disminución del sueño, hasta somnolencia excesiva con sensación de fatiga y pérdida de energía. La depresión, incluso, puede afectar la memoria, el razonamiento y la atención, especialmente en adultos mayores.

La tristeza es uno de los síntomas de la depresión, que puede sumarse a sentimientos de culpa, apatía, infelicidad y desvalorización, indica el experto. Pero no toda tristeza es depresión, este trastorno implica una pérdida en la sensación de placer por actividades que antes se disfrutaban.

La depresión puede afectar en cualquier etapa de la vida, desde la infancia hasta la vejez, y dependiendo de la intensidad de sus síntomas y del grado de disfunción que provoca, se cataloga en leve, moderada o severa. 

Es importante que los pacientes reciban una correcta y adecuada evaluación por parte de un profesional de la salud mental, ya sea un psiquiatra o un psicólogo certificados, quienes usualmente trabajan de la mano en el tratamiento de la depresión.

“Este trastorno conlleva muchas complicaciones y estigmas, por eso es fundamental que el estado mental de los pacientes sea evaluado de manera profesional para identificar, de manera temprana, conductas que pudieran ponerlos en peligro como el riesgo de suicidio”, advierte el psiquiatra certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría.

“Así como se acude al médico cuando se presenta un dolor de garganta o de estómago, hay que hacer lo mismo cuando el funcionamiento como individuos se ve afectado por cambios en el estado de ánimo”.

José Sordia Ramírez

El tratamiento para esta condición puede ser la psicoterapia, el uso de medicamentos o una combinación de ambos.

“Como profesionales de la salud mental debemos ayudar a los pacientes a que entiendan que con un tratamiento médico y una atención profesional pueden salir delante del trastorno que están viviendo. También es necesario psicoeducarlos junto con sus familiares para que todos comprendan la situación que están atravesando, ya que aún existen muchos tabúes sobre la depresión”, manifiesta Sordia Ramírez. 

“La depresión no es algo que la persona pueda controlar, el dolor emocional a veces es mucho mayor que el físico, por eso es importante que la gente atienda su salud mental y se acerque con profesionales, sin miedo ni prejuicios, para encontrar la mejor alternativa a su padecimiento”.

No las confundas:

Tristeza: es una emoción básica del ser humano que suele ser pasajera.

Depresión: trastorno en el estado de ánimo que incapacita a la persona y le impide realizar sus actividades cotidianas.

9 verdades de los trastornos alimenticios

Para muchos alimentarse es una necesidad básica. Otros encuentran en la comida un placer extraordinario. Pero hay quienes desarrollan graves problemas de salud debido a su relación con la comida.

Anorexia y bulimia son quizá los padecimientos más conocidos, pero no son los únicos. 

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades graves de salud mental que se relacionan con conductas que afectan negativamente la salud, las emociones y la capacidad de desempeñarse en la vida. Quienes los padecen tienen la tasa de mortalidad más alta dentro de los trastornos de salud mental.

Uno de los grandes mitos es creer que los pacientes necesitan estar en los extremos del peso para tener un problema, la realidad es que se puede estar viviendo trastorno ya sea con peso bajo, normal o elevado.

La Doctora Eva Trujillo, directora y cofundadora de Comenzar de Nuevo, institución no lucrativa cuyos principales fines son el Tratamiento, Educación, Prevención e  Investigación de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y enfermedades relacionadas, explica los principales trastornos que se conocen hasta hoy. Es importante reconocerlos para luchar contra ellos.

ANOREXIA

Quienes la padecen se caracterizan por tener un peso corporal anormalmente bajo, un gran temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada del peso o de la figura corporal. Hacen todo lo posible por controlar su peso y figura, lo que frecuentemente afecta de manera importante su salud y actividades cotidianas.

BULIMIA NERVOSA

Son comunes los episodios recurrentes de atracones, que es comer una gran cantidad de comida en un periodo corto de tiempo. La característica del atracón es que es incontrolable, la persona sabe que ya no quiere comer, pero no puede parar. 

Después viene una culpa que lleva a medidas compensatorias extremas para el control del peso, ya sean purgativas como el vómito autoinducido, el uso de laxantes, diuréticos, medicamentos para bajar de peso; o bien, no purgativas como ayunos muy estrictos, dietas extremadamente bajas en calorías o el abuso del ejercicio. 

TRASTORNO POR ATRACÓN 

Aquí se suelen tener atracones de comida, similar a la bulimia, con una sensación de pérdida de control, pero sin las conductas compensatorias extremas. Este trastorno es el considerado el más prevalente.

Durante el atracón la persona come en forma incontrolable, sin hambre, hasta sentirse incómodamente lleno, con mucha vergüenza, culpa y ansiedad. 

Puede estar en peso normal, en sobrepeso o en obesidad. Uno de los mitos de este trastorno es que nada más se da en gente de peso elevado y esto es falso. De hecho, más de la mitad de los pacientes tienen peso normal, la obesidad o el sobrepeso llega eventualmente.

El tener un episodio de atracón al menos una vez por semana por un período de tres meses es un criterio para su diagnóstico. 

TRASTORNO POR EVITACIÓN O RESTRICCIÓN DE LA INGESTA DE ALIMENTOS 

(ARFID, por sus siglas en inglés) 

El paciente puede o no tener una pérdida significativa de peso y deficiencias nutricionales.

Evita comer por uno o más de estos mecanismos: miedo a ingerir el alimento, porque no le gusta la sensación del alimento en la boca o simplemente porque su cerebro no le manda la señal de que tiene que comer. 

No tiene una preocupación por el peso o la figura, como sucede con la anorexia. 

TRASTORNO ESPECIFICADO DE LA ALIMENTACIÓN 

(OSFED, por sus siglas en inglés)

Esta categoría es una de las más prevalentes aquí en México y tiene varias subcategorías.

Anorexia nervosa atípica 

Es la anorexia más frecuente, pero de las menos conocidas. Es un paciente que padece anorexia, pero que tiene peso normal o incluso sobrepeso.

Bulimia de baja frecuencia y duración

En la bulimia un episodio de atracón y purgación se da al menos una vez por semana por tres meses, aquí la persona vomita después de atracones cada dos semanas.

Trastorno por atracón de frecuencia y duración limitada

Hay muchos pacientes que tienen todos los criterios para un trastorno de atracones, pero la frecuencia con la que tienen un atracón es menor.

Trastorno purgativo

El paciente tiene una ingesta de comida normal y aún así busca purgar o deshacerse de lo que ha comido a través del vómito autoinducido o escupiendo la comida. 

Síndrome de comedor nocturno 

La persona come normal durante el día o pueden tener otro tipo de trastorno, pero en la noche ingiere más del 25% de las calorías de todo el día. La característica principal no solo es comer de noche sino que te dice: “si no sigo comiendo, no puedo conciliar el sueño”. 

Fuente: 

Eva Trujillo, directora y cofundadora de Comenzar de Nuevo. 

Ex Presidenta de la Academy for Eating Disorders

Profesora clínica de Escuela de Medicina del TecSalud

Master Trainer BIP (Body Image Program)

Consultor Internacional en ACUTE Center for Eating Disorders

Médico | Especialidad en Pediatría | Tec de Monterrey 

Subespecialidad en Medicina del Adolescente y del Adulto Joven | Harvard

¿Preocupado por alguien? Cómo brindarle apoyo

Hay momentos en que alguien nos preocupa y no se nos hace fácil acercarnos. Además para algunos no es tan sencillo abrirse y hablar de sus problemas con los demás. 

En su artículo para The New York Times “Cómo preguntar si todo está bien cuando es claro que no”, Anna Goldfarb ofrece consejos para elegir el mejor momento, así como formas de acercarnos a una persona que nos preocupa para brindarle apoyo.

  1. Estar al pendiente de cambios

Generalmente, nuestra preocupación no inicia de la nada, comienza porque empezamos a notar algo diferente. El profesor de psicología de la Universidad Estatal de Florida Thomas Joiner dice que cuando hablas con un amigo, familiar o compañero debes estar al pendiente de cambios de humor o de si la persona se empieza a descuidar físicamente. Otra situación es si ha pasado por una ruptura o un problema de salud, económico o algo que pueda causarle tristeza o estrés. 

  1. Pensar en qué clase de relación tienes con esa persona

Es mucho más sencillo hablar de nuestros problemas con alguien a quien vemos igual a nosotros. Por eso es importante pensar en el tipo de relación que tenemos con la persona, así sabremos si se sentirá cómoda y segura de hablar de sus problemas. 

  1. Evita el “¿cómo estás?”

Si haces esta pregunta, por reflejo te contestará “bien”. Es mejor ser sincero y decirle la razón por la que estás preocupado, como “he notado que duermes más” o “he sentido que estás de malas últimamente”. Al hacerle saber que has percibido sus cambios, le estás dando la oportunidad de aceptarlo o negarlo. 

Otra forma es hacer preguntas abiertas: “¿Cómo están las cosas en casa?” o “¿Qué pasa por tu mente?” La doctora en psicología Uchechi Ukuku dice “lo que intentas hacer es mostrarles que de verdad quieres saber cómo está su vida y cómo están experimentando sus circunstancias”. 

También puedes iniciar la conversación con un “pensé en ti”. 

  1. Escucha

Es muy importante que, si la persona ha decidido compartir sus emociones, problemas o preocupaciones no estés pensando en cómo responder o resolver su problema. Simplemente escúchala y valida sus emociones, dile “Sí, la situación que estás pasando sí es dolorosa”. 

También acepta si la persona no quiere compartir lo que le está pasando, hazle saber que entiendes que no está listo para hablar. 

  1. Confidencialidad

Muchas veces, las personas no quieren hablar de su problema o situación porque les da vergüenza. Prométele que no dirás nada a nadie para que sienta seguridad de abrirse. Jena Lee, psiquiatra e instructora clínica en la Universidad de California, recomienda compartir un poco de tus problemas para ayudar a que la conversación fluya.

  1. Sigue en contacto

Quedar en llamar, mandar mensaje o verse para tomar un café en un día específico mostrará tu interés en su bienestar y hará sentir a la persona acompañada. 

“No nos damos cuenta cómo ser visto puede cambiar el ánimo de alguien”, dice Ukuku. 

Es normal que tus amigos, familiares o conocidos encuentren difícil comunicar que necesitan ayuda. Lo importante es plantar una semilla para que sepan que hay alguien a quien le importan sus emociones y con quien pueden hablar. 

La ‘dieta mental’, cómo lo que pensamos afecta nuestra salud

En el mundo de la cocina hay una frase muy famosa: “somos lo que comemos”, que bien puede aplicarse a nuestros pensamientos. Así es, tú decides si quieres “consumir” ideas chatarra o en contraparte prefieres las que alimenten aspectos positivos a tu vida.

Estamos hablando de una idea de “dieta mental”, que ya desde los años 60 era manejada por escritores sobre espiritualidad como Emmet Fox -personaje clave para la creación de Alcohólicos Anónimos-, quien publicaría libros enfocados a este importante “detox”.

El autor irlandés proponía hacer el ejercicio durante siete días, buscando identificar los pensamientos para hacer conscientes aquellos que sólo obstruyen y no construyen

“¿Qué quiero decir por pensamientos negativos? Un pensamiento negativo es cualquier pensamiento de crítica, de rencor o despecho, de celos, de condenación de otros, de culparse a uno mismo; cualquier pensamiento que no sea positivo y de naturaleza constructiva, relacionado con uno mismo o con otro, es un pensamiento negativo”, escribió en uno de sus libros. 

“No se preocupe mucho en cuanto a la clasificación; en la práctica nunca tendrá dudas de si es positivo o negativo; aunque su cerebro trate de engañarlo, el corazón le dirá la verdad”, agrega en su escrito, destacando el valor de la intuición.

Otro concepto que ha circulado por las redes es la “Obesidad mental”, que pone sobre la mesa lo peligroso que resulta la “información chatarra” que sin reparo aceptamos consumir diariamente. Los “síntomas”que produce son opinar sin saber de lo que se habla, gustar de los escándalos, lo morboso, lo chocante y polémico e imitar a otros y sus conductas negativas, que lo único que hacen es alejarnos de lo propuesto por Emmet Fox.

Se calcula que al día, en promedio, tenemos 60 mil pensamientos, de los cuales el 90 por ciento tienden a ser negativos. La clave, entonces, para llevar a cabo al pie de la letra la “dieta mental” es no engancharte, es decir, no dedicarle tiempo a esa idea.

Es importante recordar que ese enganche generará reacciones en tu cuerpo, como angustia o ansiedad, así que en cuanto las detectes, aléjate de él. Al principio costará trabajo, pero ponerlo en práctica lo hará un hábito.

No olvides que: “somos lo que pensamos” y “cómo lo pensamos”. Reflexionarlo cada tanto tiempo seguro tendrá un efecto positivo en tu salud mental.

Tu salud mental es importante, ¡tómala en serio!

Es muy común escuchar expresiones como “está deprimido”, “se puso histérico”, “anda muy ansioso” o “parece trastornado” sobre alguien que pasa por un mal momento.

Estas frases se dicen tan a la ligera que se ha perdido la seriedad con la que deben ser consideradas. No son simples términos descriptivos de la conducta de una persona, sino que pueden corresponder a condiciones mentales muy frecuentes en la actualidad.

“Pasa mucho por cuestiones culturales, la gente tiende a ver estas conductas como una debilidad más que como un padecimiento”, señala el psiquiatra y psicoterapeuta Héctor Olivares Rodríguez.

“La falta de psicoeducación en cuestión de salud mental, aunada a la desinformación que existe por parte de algunos medios, hace que las personas no les den la merecida importancia a las condiciones mentales”.

El también Secretario de Relaciones Gubernamentales e Institucionales de la Federación de Colegios Profesionales del Estado de Nuevo León advierte que la salud mental es un concepto que debe tomarse con seriedad, ya que de ella depende el bienestar y la realización emocional e intelectual de cada persona.

“Existen instituciones en las que se puede solicitar información, orientación y ayuda como la Asociación Psiquiátrica Mexicana o los Colegio de Psicólogos de cada estado de la República”, indica Olivares Rodríguez.

“Es importante que la gente, ante cualquier cambio que note en su conducta, o en la de algún familiar, se acerque con un especialista del área de salud mental”. 

Olivares Rodríguez explica las cinco condiciones mentales más frecuentes en la actualidad.Toma nota:

1. Depresión.

Trastorno mental frecuente que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa, falta de autoestima, alteraciones del sueño o del apetito, sensación de cansancio y disminución de capacidades cognitivas.

2. Trastornos de Ansiedad

Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como alteraciones conductuales asociadas. El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria, mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura.

3. Suicidio

Es el acto de acabar de forma voluntaria con la vida de uno, en este intervienen tanto los pensamientos suicidas (ideación suicida) como el acto suicida en sí. En el sujeto suicida se detectan: 

  • Los actos fatales o suicidio consumado.
  • Los intentos de suicidio altamente letales, aunque fallidos, con intención y planeación del suicidio.
  • Los intentos de baja letalidad, generalmente asociados a una situación psicosocial crítica. 

4. Estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad de salud mental desencadenada por una situación aterradora, que la persona haya experimentado o presenciado. Los síntomas pueden incluir reviviscencias, pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre la situación.

5. Trastornos del Sueño

Los trastornos del sueño son problemas relacionados con dormir. Estos incluyen dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido, quedarse dormido en momentos inapropiados, dormir demasiado y conductas anormales durante el sueño.

Con información de la Organización Mundial de la Salud, DSM-5 Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales y Mayo Clinic Family Health Book.

¿Preocupado por alguien? Cómo brindarle apoyo

Hay momentos en que alguien nos preocupa y no se nos hace fácil acercarnos. Además para algunos no es tan sencillo abrirse y hablar de sus problemas con los demás. 

En su artículo para The New York Times “Cómo preguntar si todo está bien cuando es claro que no”, Anna Goldfarb ofrece consejos para elegir el mejor momento, así como formas de acercarnos a una persona que nos preocupa para brindarle apoyo.

  1. Estar al pendiente de cambios

Generalmente, nuestra preocupación no inicia de la nada, comienza porque empezamos a notar algo diferente. El profesor de psicología de la Universidad Estatal de Florida Thomas Joiner dice que cuando hablas con un amigo, familiar o compañero debes estar al pendiente de cambios de humor o de si la persona se empieza a descuidar físicamente. Otra situación es si ha pasado por una ruptura o un problema de salud, económico o algo que pueda causarle tristeza o estrés. 

  1. Pensar en qué clase de relación tienes con esa persona

Es mucho más sencillo hablar de nuestros problemas con alguien a quien vemos igual a nosotros. Por eso es importante pensar en el tipo de relación que tenemos con la persona, así sabremos si se sentirá cómoda y segura de hablar de sus problemas. 

  1. Evita el “¿cómo estás?”

Si haces esta pregunta, por reflejo te contestará “bien”. Es mejor ser sincero y decirle la razón por la que estás preocupado, como “he notado que duermes más” o “he sentido que estás de malas últimamente”. Al hacerle saber que has percibido sus cambios, le estás dando la oportunidad de aceptarlo o negarlo. 

Otra forma es hacer preguntas abiertas: “¿Cómo están las cosas en casa?” o “¿Qué pasa por tu mente?” La doctora en psicología Uchechi Ukuku dice “lo que intentas hacer es mostrarles que de verdad quieres saber cómo está su vida y cómo están experimentando sus circunstancias”. 

También puedes iniciar la conversación con un “pensé en ti”. 

  1. Escucha

Es muy importante que, si la persona ha decidido compartir sus emociones, problemas o preocupaciones no estés pensando en cómo responder o resolver su problema. Simplemente escúchala y valida sus emociones, dile “Sí, la situación que estás pasando sí es dolorosa”. 

También acepta si la persona no quiere compartir lo que le está pasando, hazle saber que entiendes que no está listo para hablar. 

  1. Confidencialidad

Muchas veces, las personas no quieren hablar de su problema o situación porque les da vergüenza. Prométele que no dirás nada a nadie para que sienta seguridad de abrirse. Jena Lee, psiquiatra e instructora clínica en la Universidad de California, recomienda compartir un poco de tus problemas para ayudar a que la conversación fluya.

  1. Sigue en contacto

Quedar en llamar, mandar mensaje o verse para tomar un café en un día específico mostrará tu interés en su bienestar y hará sentir a la persona acompañada. 

“No nos damos cuenta cómo ser visto puede cambiar el ánimo de alguien”, dice Ukuku. 

Es normal que tus amigos, familiares o conocidos encuentren difícil comunicar que necesitan ayuda. Lo importante es plantar una semilla para que sepan que hay alguien a quien le importan sus emociones y con quien pueden hablar.