Aún vacunado, ¡usa cubrebocas!

Seguro conoces a alguien que ya se siente inmune al Covid-19 porque ya está vacunado. Después de esperar tanto tiempo la vacuna, quienes ya la recibieron sienten un gran alivio. Sin embargo, aún no es momento de guardar el cubrebocas.

La última semana julio, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) lanzaron una nueva recomendación: las personas con esquema de vacunación completo contra el Covid-19 deben seguir usando cubrebocas en espacios cerrados en lugares donde los contagios van al alza.

Y aunque su sede está en Estados Unidos, las disposiciones de este organismo son referencia mundial y marcan la pauta a seguir en temas de salud, cuidados y prevención.

La nueva disposición da marcha atrás a lo que la misma institución había planteado hace apenas dos meses, en mayo, cuando anunciaron que los completamente vacunados podían dejar de utilizar cubrebocas y de guardar distancia en espacios abiertos y cerrados.

¿Por qué cambiaron de opinión?

La decisión se tomó debido a la nueva variante Delta, que se considera más contagiosa que las anteriores, y al aumento de contagios entre personas ya vacunadas.

“Las infecciones por el virus, incluida la variante Delta, ocurren solo en una pequeña proporción de personas que recibió la vacuna completa. Sin embargo, la evidencia preliminar sugiere que las personas totalmente vacunadas que se infectan por la variante Delta pueden propagar el virus a otras personas”, señalan los CDC en su sitio web.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades aconsejan también usar cubrebocas independientemente del nivel de transmisión en su comunidad a toda persona que por condición médica sea inmunodeprimida o tenga un mayor riesgo de enfermarse gravemente. También si alguien en casa no está vacunado o está en grupo de riesgo. 

¿Quiénes están en mayor riesgo de enfermarse gravemente?

Los adultos mayores y las personas con ciertas afecciones, como diabetes, sobrepeso u obesidad y afecciones cardiacas, detalla el sitio del organismo.

“La variante Delta está mostrando todos los días su capacidad de ser más lista que nosotros”, admitió Rochelle Walensky, directora de los CDC.

Las nuevas reglas: 

  • Usar cubrebocas en espacios públicos cerrados, en zonas de alta transmisión.
  • Si eres una persona de riesgo o vives con alguna persona en esta condición, la recomendación es usar cubrebocas en espacios cerrados independientemente del nivel de transmisión en tu zona.
  • Hacerse prueba de detección de Covid-19 si se tienen síntomas.
  • En caso de haber tenido contacto con alguien contagiado, esperar de 3 a 5 días para hacerse una prueba de detección y usar cubrebocas en espacios públicos por 14 días después de la exposición o hasta tener un resultado negativo.
  • Aislarse en caso de tener un resultado positivo o si se tienen síntomas.
  • Cumplir las leyes, reglas y regulaciones del lugar de residencia.

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/fully-vaccinated-guidance.html)

Vacunas: el camino hacia la normalidad

Los especialistas y la evidencia coinciden: la mejor protección contra el COVID-19 es vacunarse.

¿Con cuál vacuna? La que esté disponible en México ya que todas las que han sido aprobadas son eficaces, indican los médicos. 

Javier Ramos, miembro de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (IDSA, por sus siglas en inglés), señala que todas las vacunas aprobadas contra COVID-19 son buenas para prevenir la enfermedad y, sobre todo, para evitar casos de gravedad y muerte.

“Aquí la clave es lo rápido que podamos vacunar a la población”, subraya. 

El infectólogo explica que las vacunas nos dan una protección individual en relativamente corto tiempo, pero para que haya una verdadera inmunidad de grupo y el virus ya no circule, debe estar vacunado entre el 70 y 80 por ciento de la población.

“Las vacunas miden su efectividad no sólo en que no te enfermes tú, sino que para en la salud pública no colapse el sistema y que para la economía permita la actividad”, apunta por su parte el Dr. Alejandro Macías, infectólogo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 3.

Superan expectativas

Michel Martínez, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica de TecSalud, recuerda que la meta era tener una vacuna con una efectividad de entre el 50 y 60 por ciento, sin embargo, el porcentaje fue superado por las vacunas disponibles.

“La mayor parte de las vacunas autorizadas por distintos organismos regulatorios ya tienen fase I, fase II y fase III completadas. No estamos poniendo vacunas al vapor o que no hayan pasado por los criterios científicos rigurosos de la ciencia”, agrega el también líder del Programa COVID-19 de TecSalud.

Ramos explica que a la fase III se llega cuando la vacuna ya pasó las primeras dos fases en las que se demostró que generaba anticuerpos y que es razonablemente segura. 

“Los estudios de fase III vienen a ser fundamentales porque son a miles de personas, son estudios de 20, 30, 40 mil personas”, indica, “entonces, si tuviera un efecto colateral que no sea evidente en unos pocos individuos, ahí lo vamos a ver”.

Martínez señala que en México el porcentaje de vacunación actual es de 0.7, es decir, ni siquiera una unidad de vacuna o dosis por cada 100 personas en el país.

“¿Quién es el país estrella en cuanto a vacunación? Israel con 74 dosis por cada 100 personas, tiene una cobertura de al menos una dosis en el 75 por ciento en su población”, destaca. 

“¿Qué impacto ha tenido en ellos? Una disminución por encima del 90 por ciento en cuanto a hospitalizaciones y en cuanto a defunciones asociadas a COVID-19”.

¿Cómo actúan las vacunas? 

Antes de entender cómo funcionan las vacunas, hay que saber qué pasa cuando uno se enferma de COVID-19. 

El coronavirus que causa esta enfermedad tiene este nombre por su aspecto: una corona formada por proteínas insertadas que se conocen como espículas, las cuales sirven para pegarse a las células humanas que van a infectar y multiplicarse. Las vacunas que se han desarrollado luchan contra este proceso. 

“Estas espículas que dan el aspecto de coronita es donde están centradas la mayor parte de las vacunas. Se basan, bajo diferentes estrategias, en cómo vamos a estimular que el cuerpo humano forme anticuerpos, forme una respuesta inmune, en contra de esas espículas”, explica Ramos, también profesor de infectología del Hospital Universitario en Monterrey. 

Hay distintos tipos de tecnologías detrás de las vacunas para combatir al COVID-19: las que utilizan el RNA mensajero, las de vectores virales, las basadas en virus y las basadas en proteína. 

Las de RNA mensajero llevan las instrucciones al sistema inmunológico para generar determinado anticuerpo que te proteja contra el COVID-19. 

Martínez, especialista en infectología, aclara que las vacunas de RNA mensajero no modifican el genoma y no tienen efectos adversos.

“Han ocurrido 4.7 casos de reacciones severas alérgicas por cada millón de dosis y ninguno de estos casos falleció o tuvo secuelas, todos fueron oportunamente manejados y controlados. Esto habla de la alta seguridad que hay con vacunas de RNA mensajero”. 

Las vacunas de vectores virales utilizan un virus que no hace daño al ser humano para llevar las instrucciones genéticas. 

“Se le mete cierto material genético que no va a generar la enfermedad, pero sí va a retar al sistema inmunológico para que procese nuevos anticuerpos contra el COVID-19 o SARS-CoV-2”, explica Martínez. 

La tecnología basada en proteína genera una respuesta inmunológica para la aparición de anticuerpos al introducir una de sus proteínas, como la espícula que sobresale del coronavirus.

Los médicos coinciden en que estas vacunas son un ejemplo de que la humanidad puede lograr cosas asombrosas cuando se pone de acuerdo. Y son el único camino que nos permitirá retomar la vida como la conocíamos antes de la pandemia.

“Aunque va a haber ciertas diferencias, entre ellas las conductas sociales”, destaca el líder del Programa COVID-19 de TecSalud, “lo que debe de seguir entre los vacunados es las medidas de sana distancia, el uso de cubrebocas e higiene de manos”. 

Es decir, una vez vacunados, la sugerencia es no bajar la guardia y continuar con las medidas preventivas que ya son parte de nuestra vida diaria.